Estado fallido

Grammys para "rucos" (qué alegría)

Comenzaron “adultos” los Grammy con AC/DC, pero desde el principio se notaba que iba a ser una noche de fusiones. En las primeras filas, por ejemplo, Lady Gaga colgada de Tony Bennet. ¿Artista consolidado desde el principio? Sam Smith, que está en una ola de éxitos. Aunque para mí ( a pesar de que los gringos llegaron tarde a la fiesta) ese premio era para Bastille (ya sé, muchos no están de acuerdo). Pero el discurso de Smith acerca de cómo antes trató, incluso, de bajar de peso para que le produjeran su música y hasta que se atrevió a ser él mismo triunfó, seguro se llevó millones de corazones. Pero lo cierto es que “él mismo” tiene una cantidad natural de talento y eso lo hace todo mucho más viable. ¿El otro nuevo ídolo que suena a cualquier época musical? Ed Sheeran.

Pero volvamos a las maravillosas décadas. Tom Jones se vistió de Liberace al cantar “That Loving Feeling” con  Jessie J., y debó decir que me encantó que Pharrell tuviera continuidad y siguiera ganando por la misma canción del año pasado (He’s Happy).

Madonna me tiene confundida. La amo y es mi obligación hacerlo como miembro de mi generación. Solo puedo aplaudir su incapacidad de detenerse. Es más, entre más años tenga (ella y todos nosotros), más admirable me parece, pero por primera vez sentí que se empezó a repetir y que su voz estaba un poco cansada. ¿Y eso del coro gospell? Siempre un fantástico recurso para animar cualquier show, pero por favor. Ya lo hizo en 1989 con “Like Prayer”. Y eso de pedirle a Miley que la presentara como “nuestra perra Madonna” … ay, no sé. Sonó un poco como la mamá que quiere ser cool y que dice “prefiero que tomen y tenga sexo en la casa para que estén seguras, niñas”.

Y luego… Annie Lennox de invitada sorpresa de Hozier. Wow. Momento que ameritó gritos desde donde veíamos la ceremonia. Nuevamente, lo mejor de ahora y lo mejor de otros tiempos.

Por su parte, Katy Perry buscó hacer exactamente lo contrario de lo que estábamos viendo hace una semana con su show de Tatiana en el medio tiempo del Super Bowl. Sencilla, elegante y, aunque no tiene la voz más destacada de todas, cantando con todo lo que tiene.

¿Y qué tal Lady Gaga vestida de una oscura Jessica Rabbit con Tony Bennet cantando el clásico “Heaven”? Para redescubrir a la mujer. Para pensar que como su gran némesis ella quizá sí se reinventará por años y años, aunque algunos habíamos perdido la esperanza. ¿Y Usher rindiéndole tributo a Stevie Wonder?

En fin. Estos Grammy me parecieron un proyecto muy específico para incorporar a los consumidores de música de hoy a los grandes de otros tiempos. Una clase de historia con extrañas amalgamas.  De ahí Sam Smith  con la gloriosa Mary J. Blige, por ejemplo, y el triste encuentro de Paul McCartney con Kanye y Rihanna. (No tenemos que volver a ese triste tema, ¿verdad?).  ¿Y la ovación espontánea de pie que provocó la mera presencia de Prince? Impresionante ¿Los premios? Es lo que menos importaba. ¿La conducción? Nula.  ¿El rating? No me pareció que fuera una prioridad, pero la música… nos dejó mucho en qué pensar y aún más importante, en qué escuchar.

¿Que alguien me explique?

¿Por qué le hicieron exactamente el look de Joan Rivers a Kathy Griffin para que la remplazara en FashionPolice?  

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