Estado fallido

"Grace y Frankie"

Somos un enorme grupo de personas para quienes las comedias románticas con las que crecimos eran simplemente una cosa del pasado. Y los grandes actores con los que gozábamos de las mismas son parte de nuestras vidas, pero nos hacen falta más seguido, qué no.

Amo que Jane Fonda siga trabajando. Y aunque de pronto la veamos en cintas como la de Monster in Law, donde torturaba a Jennifer Lopez, también la hemos gozado profundamente en series premium como lo fue TheNewsroom, de HBO, donde interpretaba una versión corregida y aumentada de su ex marido, el magnate mediático Ted Turner.

Claro, para toda una generación de caballeros nunca dejará de ser Barbarela y para un grupo enorme de mujeres siempre será la gran pionera de los aerobics a finales de los 70. Pero el hecho es este: la señora está espectacular, divertida, buena actriz y, a sus 77 años, con un físico que cualquiera desearía a los 25.

Y luego está la legendaria Lily Tomlin, quien junto con Dolly Parton se desquitó de su jefe como nadie en 9 to 5 (1980) y quien junto Steve Martin hizo una de las comedias más legendarias de la década con All of Me (1984).

Ok. Así que tenemos dos leyendas femeninas, dos de las más grandes estrellas de cine de su tiempo. Y últimamente dos mujeres que han seguido su trayectoria en esporádicos espacios televisivos. Muchos de calidad, pero finalmente de la fama mundial que solo se hacía bien en los 80 hasta lo que jamás hubieran hecho en su momento: la televisión.

Añadamos a eso al deleite de Sam Waterson quien, aunque ha participado en cintas legendarias de Woody Allen como Interiores, en realidad es reconocido a escala mundial por su trabajo en la Ley y el orden (aunque su personaje en The Newsroom es mi favorito, sin duda).

Y bueno. Martin Sheen. Sí, millenials, el padre de “Tiger Blood”, Charlie Sheen. También de Emilio Estévez, para el caso. En realidad estamos hablando del hombre que casi muere de un infarto filmando Apocalipsis ahora. O el presidente Bartlett en The West Wing. Y de ahí para el real.

Entonces, ¿adónde deben ir estas magnas estrellas en un mercado cinematográfico que solo piensa en superhéroes, el público adolescente y cosas garantizadas? ¡A Netflix!

Ese es el espacio para estas grandes estrellas estos días. ¿Pero la temática? Eso es lo delicioso. Es valiente. Es actual. Es atrevida y es algo que jamás hubiéramos imaginado como una historia para esta generación de actores.

Es así de sencillo. Dos parejas. Ellas apenas se aguantan porque no podrían ser más diferentes. Ellos son socios en un bufete de abogados. Ellos son amantes desde hace 20 años, pero ahora que ya es legal han decidido que quieren salir del clóset y casarse, así que en una cena en público deciden informar a sus esposas su decisión.

¿Se imaginan el potencial con este montaje dramático? ¿Con esos actores? Es una película que nunca me hubiera perdido, pero que Hollywood simplemente decidió que no quiere ya hacer. Creo que hay una ley de que dos de cada tres comedias románticas (de las pocas que aún se hacen ) deben tener a un vampiro o a un sadomasoquista.

¿Y saben otra maravilla de esta serie? Es cocreación de Martha Kauffman, responsable de una pequeña serie llamada Friends.

¿Funcionará el experimento? Aunque Grace y Frankie tiene momentos de alta comedia, también los tiene de tristeza y reflexión. ¿Hay aun un público para esto? Yo estoy casi segura de que sí. ¿Habrá más de 13 capítulos? Eso espero, porque me los acabé en un fin de semana.

¿En serio?

¿Están de verdad tan molestos en Azteca porque Carlos Rivera promueva El rey león en Televisa?  

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