Estado fallido

"Godzilla", su regreso y la dieta

Nada nos gustaría más”, nos dijo Thomas Tull, cabeza de Legendary Pictures y por lo tanto productor de Godzilla, cuando le preguntamos la semana pasada si ya estaban considerando una secuela para la cinta. “Pero nosotros nunca usamos la palabra que empieza con ‘S’ hasta que estrenamos una película y sabemos cómo le va; está completamente prohibida y penada en la oficina”, nos dijo. Pues bien,  ya la estrenaron y con una cifra de 196 millones de dólares en su primer fin de semana (costó 160); no cabe la menor duda de que la palabra ya está siendo mencionada y a gritos de felicidad en los pasillos de Legendary.

¿Qué si Godzilla está gordo? ¿Qué si no sale lo suficiente para satisfacer la sed monstruosa de sus fans? Pues a dieta, ya nos aseguró Tull,  no lo van a poner: “Nos gusta tal y como es”, dijo. Este Godzilla es macho, no como el de Roland Emmerich (1998), que aparentemente era hembra y se estaba reproduciendo.  Sabemos que hay un doble estándar en Hollywood respecto al peso y si se tratara de “La reina de los monstruos” y no del rey, no sobreviviría en el protagónico con un solo kilo de más. Para los hombres, la historia siempre es otra.

Una despedida lenta y dolorosa

Es ridículo tratar de pelear contra la evolución natural de las cosas, pero aun así hay ciertos momentos en los que vemos rebasados nuestros recuerdos por la realidad tecnológica y económica, de tal manera que todo nos cae como un balde de agua fría. Eso me ocurrió este fin de semana al pasar frente a lo que por muchos años había sido uno de mis lugares favoritos para cualquier domingo en la tarde, el Mix Up de Paseo de las Palmas en la Ciudad de México, y ver las puertas cerradas para siempre. ¿Sorpresa? No, por supuesto. Desde que vi que su glorioso segundo piso, donde uno podía encontrar tesoros en dvd, había sido clausurado era obvio que solo era cuestión de tiempo. Caray, si el Virgin de Times Square ya va para su primera década de haberse convertido en un horrible Forever 21 de seis de los pisos más caros del mundo, esto solo era cuestión de tiempo. Pero duele. No porque no haya manera de conseguir la música y las películas. Evidentemente ahora es más fácil que nunca. Pero esas horas que pasábamos buscando tesoros, recorriendo los pasillos y persiguiendo alguna versión extraña de algo que llenara nuestras emociones y sensibilidades ya nunca van a regresar. Los tiempos cambian. Los recuerdos se quedan. Pero ver esas puertas clausuradas me hizo sentir que sí hemos perdido una parte fundamental de la aventura que implica amar así a la música.

¿En serio?

¿Harrison Ford está ansioso por volver a Star Wars? ¿Después de que ladró como perro rabioso por más de 25 años pidiendo que nadie le preguntara nunca nada al respecto de la saga? 

¡Que alguien me explique!

¿Por qué, si alguien iba a meterse debajo de un vestido en Cannes, escogieron precisamente el de América Ferrera?

susana.moscatel@milenio.com