Estado fallido

¿Ganaron los terroristas?

Estamos más que entrenados para que esa sea nuestra reacción ante temas como el del retiro de la película Laentrevista después de amenazas de los hackers, que se asume que son de Corea del Norte, de generar una especie de 11 de Septiembre para todos los que fueran a ver la película de Seth Rogen y James Franco.

Ahora, hay que ser claros. Yo he querido matarme mientras veo alguna película de Seth Rogen, pero nunca que alguien más lo haga por mí. Es más, detesto, con una profunda pasión, que cualquiera decida qué puedo y qué no puedo ver solo porque a ellos los ofende. Prefiero tomar mi propia decisión y creer en la libertad de expresión.

Todo eso suena muy bien, ¿no? Pero los hechos son así de sencillos. Aquí nadie sabe contra quien se está lidiando. Los hackers que parece (aunque nadie lo ha confirmado) sí provienen de Corea del Norte están llevando a cabo un acto de guerra. ¿Tienen la capacidad para matar a la gente que está viendo la película? Pues si en Estados Unidos adolescentes pueden generar masacres en sus propias escuelas no es una idea por completo descabellada. Y la verdad es que nadie quiere arriesgar eso.

Ahí es donde entrarían los cálculos de guerra, ¿no? ¿Cuánta gente se vale sacrificar para que no nos roben la libertad de creación cinematográfica? ¿10? ¿56? ¿5 mil 600?

¡Pues claro que ninguna! No debería ser un tema. No importa lo mala o buena que sea la cinta, pero  es una nueva realidad y la verdad es que todo mundo está confundido.

¿Las amenazas van a empezar a dictar contendido a nivel mundial de esta manera? ¿Es un precedente o un incidente aislado? ¿La locura de un dictador saldrá de sus fronteras?

Si yo fuera la jefa de Sony Pictures mandaría copias con la cinta a todos los puestos de películas pirata del mundo. No a los virtuales, porque los hackers saben cómo tumbar esos, pero sí a avenidas como Balderas, en la Ciudad de México, y todos sus equivalentes del mundo. Ya perdieron lo invertido en el filme, ¿no? Al menos que el mundo entero tenga la oportunidad de verla y decidir si valió la pena tanto drama. Y así a la próxima no pensarán que se puede determinar desde una aterradora terminal de computadora qué es lo que pasa en el otro lado del mundo con lo que se supone que era una comedia del absurdo moderno.

Así que aunque simpatizo con la frustración y el coraje de pensar que ganaron los terroristas y temo que a la próxima puedan dictar nuestra agenda en temas más importantes con una ciberamenaza, no puedo culpar ni a Sony ni a los cines que decidieron no mostrar la cinta. ¿Ustedes tomarían el riesgo con su gente? ¿La responsabilidad por lo que pueda pasar cuando los factores son tan desconcertantes? Yo no.

¿En serio?

¿Andan preocupados los medios porque Obama olfateó un puro cubano? ¿Ya se vale, no?

susana.moscatel@milenio.com

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