Estado fallido

El Gabo está de moda 

Sin la menor pretensión de comparar a los personajes (sin duda, geniales pero de mundos, disciplinas y conceptos distintos) hoy pensé mucho en esas personas que no perdonaron a aquellos que se hicieron fans de John Lennon o de Freddie Mercury después de sus respectivas muertes. Gabriel García Márquez, sin duda, tenía millones de lectores y aún más admiradores que solo conocieron su trabajo a través del cine, pero el fenómeno social tras su muerte de Jueves Santo es bastante digno  de también ser comentado.

Por supuesto que miles y miles de personas se volcaron a citar frases tomadas de sus textos a través de las redes sociales. Era obvio que en los espacios para dejar mensajes del internet iban a convertirse en una especie de conmemoración colectiva por aquel que se fue. Y es que no puedo pensar en un solo personaje que de forma tan natural y fluida generara reacciones auténticas de tanto agradecimiento, cariño y dolor por su partida en seres de opiniones tan distintas. Desde los más reaccionarios y fundamentalistas hasta los autollamados defensores de la recalcitrante izquierda mexicana se dedicaron a externar su dolor por la muerte del escritor. Considerando que habían tantos noticiarios sin sus titulares, tantos espacios de televisión grabados y tantos textos adelantados en los periódicos por el tema de vacaciones, el tema entero tuvo más vida en el internet que en ningún otro lado. 

Y ahí es donde surgieron aquellos, los que nunca faltan. Los que atacan. Agreden. O simplemente (y de ahí muchos no salimos inocentes) se mofan sin control de lo primero que pueden. Cosas como “Ahora resulta que todos son fans de Gabriel García Márquez” o “¿Por qué le dicen Gabo como si él hubiera sabido quién eres tú?” inundaron esos espacios. “Ahora todos muy lectores, ¿no?”, decían en repetidas ocasiones, dejando claro que el cariño e incluso fanatismo ante la muerte del escritor aparentaba ser solo una pose y de ninguna manera algo auténtico. Incluso, había hasta instructivos de la mejor manera de manejar los tuits sobre el triste deceso. Impresionante.

¿Saben? Si es pose, me parece una extraordinaria. Si es moda, ¡bienvenida! ¿Qué mejor que poner de moda la lectura? Si alguien nunca había leído El amor en los tiempos del cólera, o El coronel no tiene quien le escriba o Cien años de soledad y decidió hacerlo ahorita justo porque se puso de moda ser fan (apocalíptico, pero fan al fin) de García Márquez: ¡pues venga! No podría ser mejor el resultado de una pose.

Ayer no era novedad ni distintivo amar a este legendario escritor. No lo había sido por más de 40 años. Era razonable, delicioso y placentero seguir su obra. Era un deleite saber sus historias y una auténtica construcción personal regresar a ellas en distintas etapas de nuestras vidas para ver cómo habíamos cambiado nosotros ante los personajes que se mantenían firmes y claros como el primer día.

¿De eso se trató siempre, no? Así que como ocurrió con Lennon, con Freddie y con tantos otros grandes en sus propios géneros: sus muertes acercaron a nuevas generaciones a su obra, simplemente porque ello los hizo nuevamente una moda. De la más triste noticia de ayer, yo me quedo con eso: la obra y la idea de que ahora será tan revisitada y mejor aún visitada por primera vez por tantos que quieren ver de qué se trataba tanto escándalo.

susana.moscatel@milenio.com