Estado fallido

“Filmé esa escena completamente ebrio”

¿Qué dirían si  les cuento que quien nos hizo esa revelación se apellida Sheen (Estévez en realidad)? Nada. Ya ni se sorprenderían. ¿Pero qué pensarían si les digo que no se trata de Charlie, sino de su extraordinario padre Martin y que el hombre se refiere a una de las escenas más impactantes en la historia del cine? Vamos a 1979 y es casi al principio de Apocalipsis ahora!, donde el capitán Benjamin L. Willard destruye su mano contra el espejo en un ataque de desesperanza. Sheen nos lo dijo entre risas, confusión y hasta un poquito de pena (superada sin duda) durante una plática en su homenaje durante el Festival de Cine de Dubái.

 “Yo había estado bebiendo todo el día. Francis (Ford Coppola) y yo queríamos establecer desde el principio de la escena que estábamos tratando con un hombre muy desesperado y peligroso. Un tipo entrenado para matar de cerca. No es un secreto. Yo soy un alcohólico, no he bebido nada desde 1989, así que ahora no tengo que lidiar con el problema, pero sigo en la recuperación que es parte del proceso.

 “Entonces estaba muy fragmentado como ser humano. Era esposo aquí, actor allá, padre por acá… estaba tan fragmentado que no tenía idea quién era yo. Era, generalmente, el último tipo con el que había hablado. Empezamos la secuencia tratando de crear una situación desesperada. Dije: ‘Vamos a filmarlo’. Estaba tan desesperadamente ebrio que no podía ni pararme, pero tenía la sensación de que ya había tratado con este demonio, pero nunca ante la cámara y quería exponerlo. Así que pensé: ‘Eso vale la pena, la exploración’. Entré muy profundo a mi dolor personal, alcoholismo y odio por mí mismo y todo lo que compone a un ser humano. Nuestra parte rota. Antes de eso no había podido enfrentarlo”, señaló.

Sheen nos contó cómo después de herirse ante el espejo en esa emblemática escena, Coppola trató de detenerlo, pero le pidió continuar y  lo hizo. Ahora sabemos por qué esa escena es, sin duda, una de las más auténticas, brillantes y dolorosas de una de las cintas más importantes de la historia del cine. ¡Wow!

La fiesta del corto

Y ya que estamos aquí en el décimo Festival de Cine de Dubái celebrando como locos el hecho de que el planeta entero o tiene o está batallando por tener una industria cinematográfica, hay algo más que contar. Es una enorme comunidad de creadores, actores, escritores, productores y periodistas que nos encontramos en este recóndito, pero indescriptiblemente punto del planeta para ver, hacer y hablar de cine.

Otra cosa que vale la pena comunicar es que la celebración en este Emirato Árabe tiene que ver con la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Estados Unidos, quienes acaban de nombrar a este evento como uno de los pocos que pueden determinar cuáles son los cortometrajes disponibles para competir por el Oscar. A diferencia de la mayoría de las categorías, cuya clasificación depende de un estreno comercial en Estados Unidos, los cortos tienen que ganar un premio desde un festival prestigioso para ser considerados. Desde ahora, Dubái es uno de ellos y créanme, la fiesta que va empezando se va exceder (como todo aquí) las expectativas.