Estado fallido

¿Ficción o periodismo?

Está un poco divertido, aunque de igual manera preocupante, que muchas personas no están distinguiendo las reglas entre un producto de ficción y un trabajo periodístico. Después del escándalo de que si James Bond había recibido dinero por parte de las autoridades de nuestro país a cambio de ciertas concesiones en el guión (asunto no comprobado por nadie, por cierto) aquí señalamos que se fomentarían empleos y particularmente un impulso a una de las industrias más importantes de nuestro país, que es la turística.

En seguida fui impugnada por personas que se quejaban de que con actitudes así solo se buscaba engañar a la gente y que la realidad de México tenía que ser expuesta tal y como es. ¿En serio? ¿En una película de James Bond? Ya saben, de esas que siempre se han caracterizado por ser superrealistas y en donde el protagonista no puede salir ni con un rasguño después de desmantelar solitariamente a toda la mafia china, con una mano atada y sin arrugar su traje.

Por otro lado, PETA (la gente por el trato ético de los animales) le está pidiendo a Tim Burton que, ahora que está a cargo de la nueva versión de Dumbo, cambie el final para que él y su madre puedan ser liberados y terminen en un santuario. Le tengo una mejor idea a PETA. ¿Qué tal si en lugar de estar rescribiendo la ficción se enfocan a cosas idénticas, pero que están pasando en la vida real? En México, por ejemplo, donde miles de animales de verdad están a punto de ser sacrificados, porque ya no tienen modo de sustento desde que se prohibieron en los circos. Sería un gran comienzo PETA. En lugar de buscar santuarios imaginarios para Dumbo, ¿por qué no proponen algunos para nuestros pobres paquidermos (y muchas especies más) nacionales?

Peligro en la moda

Hay ya muchas señales de que todo lo que se ha construido alrededor de la industria de la moda en el entretenimiento, particularmente en el cine, está corriendo peligro. O al menos de que muchas de las estructuras que sostenían este matrimonio ya no están tan firmes como antes.

Por un lado está el derrumbe del antes icónico programa Fashion Police de E! Y es que sin Joan Rivers la vida no es nada, mucho menos ese show. Antes era comedia. Ahora es conflicto tras conflicto. Y es que la gente ya no acepta de cualquiera que les digan lo que está bien o está mal en términos de cómo se deben expresar a través de su ropa. Y pues, ahora con la salida de Kathy Griffin y la de Kelly Osborne hace unos días, ya no queda mucho que hacer.

En lo personal tengo varios amigos que se dedican a comentar el mundo de la moda y los respeto profundamente. Pero cada vez que los oigo decir “eso está en tendencia” o “eso no debe hacerse en esta temporada”, muere un gajito de esperanza muy dentro de mí. Nunca me ha gustado lidiar con absolutos y mucho menos con dogmas. Y si ya no lo estamos aceptando muchos de la religión organizada, ¿por qué habríamos de aceptarlo de una industria que solo quiere que cambiemos nuestro guardarropa para meterse dinero cada temporada?

¿En serio?

¿Archie regresa en una nueva serie después de haber sido asesinado en su propio cómic? ¿Y ahora es todo un galán? ¿Qué quieren que maneje ahora en vez de su carcacha? ¿Un Maserati? Ough.

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