Estado fallido

¡Extranjeros!

México quería mandar a Heli de Amat Escalante a competir por Mejor Película Extranjera en los premios de la Academia del domingo. No fue seleccionada algunos consideraron que la multipremiada y difícil cinta mostraba la realidad de la violencia en ciertos lugares de México de forma tan cruda, que los votantes no querrían ni enfrentarla, mucho menos elegirla. Pero por más que fue tema de conversación, No se aceptan devoluciones de Eugenio Derbez (de alguna forma el otro lado de la moneda) tampoco tenía el perfil como para poder ganar ahí (porque en taquilla y en cariño popular vaya que lo hizo). ¿Entonces a qué le dijeron que sí los pocos miembros de la Academia que, de hecho, tienen tiempo para ver y votar por tanta película del resto del mundo?

Empecemos por La caza de Dinamarca. Es escalofriante por la manera en la que el actor Mads Mikkelsen (Lacelebración) nos muestra cómo una mentira infantil (sí, los niños pueden hacer cosas devastadoras también) pone a todo un pueblo contra un hombre que sabemos inocente. Una narrativa arrolladora por la buena actuación y por el hecho de que nos cuestiona una de las cosas más delicadas que se nos puedan ocurrir en la vida. ¿Vale la pena equivocarse y hasta destruir a un hombre con tal de nunca fallarle a una potencial víctima infantil? Impactante cinta.

¿Quién diría que Bélgica, que ya ha sido nominado a Mejor Película Extranjera en siete ocasiones, lo haría ahora por The Broken Circle Breakdown? Esta es una cinta sobre un cantante de bluegrass, un amor de la juventud y las dificultades que la vida real le va planteando a quien menos se lo imaginaría. No es un juego de ‘intensidad’, aunque sí tiene sus momentos, pero es comprensible porque aunque con la barrera del idioma los votantes de la Academia la hayan sentido lo suficientemente cerca a la fórmula habitual de Hollywood, como para no dejarse ahuyentar a la hora de las elecciones. Buenas actuaciones, nada extraordinario.

Omar, la cinta Palestina abrió el festival de cine de Dubái y ha tenido un éxito importante en esa región del mundo al igual que en varios festivales europeos. Si hay una cinta que tiene barreras políticas para ganar esta categoría, sería ésta, ya que narra la historia de un joven entrenado para matar un soldado israelí y que después de los hechos encuentra que no tiene amigos en ningún lado de la tremenda división humana que es parte de su realidad. Claro que Omar tiene un punto de vista en términos políticos y definitivamente no es el habitual de la Academia. Es muy buena película y por ello fue nominada. Eso en sí ya es un enorme logro, estemos completamente en contra o de acuerdo con lo que nos cuenta y cómo lo hace.

Uno no se imaginaría una industria del cine en Camboya y en efecto ésta es la primera vez que tienen una nominación. Pero a modo de llenar los huecos en la historia, sobre todo aquellos que hablan del genocidio en los tiempos de Pol Pot el cineasta Rithy Panh usa muñecos de madera para representar esas imágenes que no existen (y que buscó toda su vida) para documentar la tragedia de esos tiempos. Documental con métodos alternativos, pero no por ello menos impactantes (o creíbles).

Italia, sin embargo, se ha llevado mucho de la más importante atención con la enigmática cinta de Paolo Sorrentino: La gran belleza. A ratos sentimos que estamos siendo presas de una versión más similar al mundo en el que habita el Gran Gatsby, pero el camino por el que nos lleva el italiano (que dice nunca usar twitter, porque es una persona seria) no nos detiene de golpe y sin opción. Hay una reflexión necesaria. Después de vivir la vida más exquisita y espectacular el protagonista debe reconocer dónde, en realidad, está la belleza. Y no es ni remotamente donde imaginó.

¿Así o más variadas las historias? Yo en lo personal me quedo con la visión cinematográfica de La gran belleza, pero con la impactante anécdota y actuación de La caza. Hay para todos.  

susana.moscatel@milenio.com