Estado fallido

Entrañables

Fue un ejercicio interesante preguntarle a todo mundo en persona y en la web si consideraban que existían aún personajes entrañables en la televisión abierta y si sí, quiénes eran.

Después de navegar por la cada vez más instantánea y extendida reacción de "yo ya no veo televisión abierta", llegué a la conclusión de que son muy pocos los personajes que están al aire con esta descripción.

Y seamos claros, con "entrañable" no me refiero a un ser que genere un gran afecto entre los televidentes. Y para efectos de este ejercicio aclaro que me refiero a largo plazo, un personaje diseñado para cumplir con estas características en una historia.

¿Saben quién fue el absolutamente primero en la lista de lo nada científico, pero absolutamente interesante experimento? ¡Andrés Bustamante! Por mucho. ¡Mucho! ¿El único problema? Al gran Andrés ya no lo podemos ver en la televisión abierta.

¿El siguiente? Ignacio López Tarso. Me pareció un deleite esta respuesta. Activo por siempre y querido por los motivos correctos. Y junto a don Ignacio, sin la menor duda y con muchos votos Cristina Pacheco.

Conste que no estoy poniendo a los míos (aunque con los primeros tres estoy completamente de acuerdo) y me encantó ver varios votos por ahí por don Eric del Castillo y Pedro Sola, por quienes personalmente tengo afecto, pero el tema es completamente otro y tal vez parte del motivo por el cual ya nadie corre a ver su programa favorito a la antigüita.

Todo esto comenzó con una conversación entre amigos donde recordábamos con cariño los tiempos en los que Verónica Castro hacia sus programas nocturnos y nadie, pero nadie dejaba de enterarse de lo que había pasado ahí. Realmente, por más snobs que fuéramos (me incluyo de nuevo) el encanto de esa mujer era insuperable. Lo mismo con Roberto Gómez Bolaños. Si bien Chespirito sigue en la pantalla a toda hora, su ausencia solo sirve para dejar más claro lo que estamos diciendo: la televisión no permite ya que se construyan personajes que el público pueda auténticamente querer. Y que lleguen para quedarse.

Como en la economía global todo es desechable, no hay oportunidad que nada o nadie crezca. Que se gane un lugar haciendo cosas completamente diferentes. Que no se conforme a las estructuras que se piensan que funcionan, como si esto fuera un asunto científico y no artístico.

Los personajes más entrañables de nuestra historia podrían ser villanos, como Catalina Creel, pero ¿honestamente se les ocurre algún personaje nuevo de telenovela de quién estaremos hablando en 30 años?

Reinventarse o morir, televisión abierta. Y a veces reinventarse es reconocer que hay respuestas en los aciertos del pasado. Ya no hay Chabelo, se nos fue Chespirito, no hay ni de lejos otra Verónica Castro y para acabarla de amolar (para ustedes) las opciones alternativas cada día son mejores.

Díganme, aparte de los deportes como el box (para millones), ¿que podrían haber hecho para evitar que me diera un encerrón con Francis Underwood y su House of Cards todo este fin de semana?

Tal vez ahí está parte de la repuesta a las preguntas que claramente se están haciendo. Y que muchos estamos aplaudiendo que se hagan. Es como la vida real, televisoras. O como diría Queen: "¿Podrían encontrarnos alguien a quien amar?".

@SusanaMoscatel