Estado fallido

“¡Eeeh… Michael!”

Con absoluta incredulidad debo preguntar lo siguiente: ¿ven lo que provocan? Se lo digo a las porras. Se lo digo a la FIFA. Se lo digo a los semiólogos que ahora todos parecemos ser. A los defensores de las nuevas tradiciones populares y a los luchadores por la libertad de expresión con chelas de por medio. Pero sobre todo se lo pregunto a los fans de Michael Jackson que se reunieron en el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México para conmemorar los cinco años de su muerte y decidieron hacerlo con una modificación del actual grito colectivo de los estadios de futbol.

¡Está bien! Ignoremos el origen de la palabra puto y su intención de insultar. Vámonos a la idiosincrasia actual, si eso es lo que tantos quieren. Pero ¿en serio? Porque hasta donde yo tengo entendido, sin mucho análisis complejo al respecto, ese sigue siendo un grito de desmadre y de guerra que en los estadios está dirigido al portero de la oposición. ¿En qué momento se volvió un grito de amor para celebrar la vida y obra de nuestro artista favorito? Y particularmente éste, a quien, sin duda, la palabra le hubiese provocado todavía más insomnio de saber que era dirigida hacia él, aunque fuese en tono amoroso. Cada vez que pretendo perderle el miedo a las multitudes emocionadas (por lo que sea) pasa algo así y quiero llorar. No sé si de la risa, pero llorar.

“Cuéntame del Piojo”

Esto me lo preguntó un amigo que se dedica a la producción de cine y algo de televisión en Estados Unidos. “¿Y eso, qué quieres con nuestro Piojo?”, le pregunté intrigada. “Are you kidding?!” (¿estás bromeando?), contestó exaltado. “Es sin la menor duda el personaje más entretenido de todo el Mundial. Hay que hacer algo con él”, me contestó. Está bien, mi amigo no es Steven Spielberg ni Ted Turner. Pero sí está hablando a nombre de muchos que no dejan de fascinarse con la pasión que seguimos viendo al lado de la cancha. “¿Qué tal un reality show donde lo pones a interactuar con las Kardashian?”, le pregunté. ¿Y saben lo aterrador? Le pareció una gran idea. Ok, tal vez no con las Kardashian, pero una buena idea al fin. Yo pensé que estaba siendo sarcástica y resulta que sí hay mucha gente en la industria del entretenimiento averiguando cómo sacar ganancia (compartida, espero) de tan pintoresco personaje. Claro, todo depende del partido del domingo, supongo. Pero, por ahora, creo que podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que el director técnico de la selección nacional, por motivos de pasión y amor a lo suyo, se ha llevado, los memes, los gifs y los aplausos más allá del balón. ¿Qué es la vida sin ese tipo de pasión, caray?

¿En serio?

Demandan a Justin Bieber por... ¿!Todavía hay alguien a quien le importa!? 

susana.moscatel@milenio.com