Estado fallido

¡Dispárenle a Lucero!

Describir la nausea emocional que a muchos nos pega como asalto inicial ante las fotografías publicadas por TvNotas respecto a la incursión de Lucero a la cacería está demás. Ese no es realmente el punto preponderante aquí, porque en temas como este queda muy claro que las posturas están decididas a priori y quien apoya la cacería lo seguirá haciendo mientras quienes repudiamos como entretenimiento solo veremos reforzadas nuestras opiniones ante semejante espectáculo.  

 Ahondar en ese tema está de más, porque hay varios asuntos  relevantes en un evento como éste. El primero que vale la pena destacar es cómo nos comportamos nosotros ante tal estímulo. Hay una nueva temporada de caza que ha sido oficialmente inaugurada, solo que ahora el ser perseguido es una famosa cantante. Curiosamente muchos de los que aseguramos estar asqueados por la violencia de la imagen de Lucero frente a una cabra montés recién acribillada, lo primero que queremos es ver más sangre. Aunque sea metafórica. Pero tristemente es muy común que al tratar defender a un ser de la violencia solemos incurrir en lo mismo. La burla, la sorna, el sarcasmo, todo muy válido. La agresión que está más que presente en las redes sociales es tan preocupante que la carga de violencia implícita de la nota original.

 Luego veamos la defensa de Lucero. Ella asegura en un breve comunicado que las fotos fueron obtenidas por métodos no lícitos por la revista y que mezclaron eventos para hacer parecer que sus hijos estaban con ella durante su excursión. Le creo. Le creo todo lo que dice. Quién sabe quién vendió o hizo llegar esas fotos al medio y a cambio de qué se habrá llevado a cabo la transacción, pero eso no quita el hecho de que ella posó para esas fotos con una gran sonrisa. Información obtenida de manera dudosa sigue, tristemente, siendo información. Aclarado el tema de los hijos, que evidentemente es una de las preocupaciones centrales de la cantante y de muchos de los consumidores, todavía queda el daño a la imagen pública de la mujer.

 ¿Y por qué es particularmente grave en el caso de Lucero? Pues porque por muchos años siempre se manejó con la imagen pulcra e impecable de la Novia de América (que no mataría ni una mosca), la cual vino a ser interrumpida drásticamente hace ya una década por un triste evento que también involucraba armas de fuego. No creo que sea necesario volver a describir la historia de su guarura sobre el escenario de Teatro San Rafael apuntando contra la prensa, pero es relevante solo en el contexto de que dejó muy claro algo que ya pululaba en el aire: las imágenes de perfección y bondad que nos venden los medios son imposibles de sostener para un ser humano cualquiera. Y Lucero, después de todo, es eso.

Así que entre que si se discute que la cacería de cierto tipo no es ilegal, que si los niños estaban ahí o no (insisto, en ese sentido le creo a la cantante) y que si estas cosas son remotamente importantes o incluso cortinas de humo para distraernos de lo que sea que ocurra esta semana (¿desalojos?, ¿reformas?) queda un punto más que me parece increíble que los famosos e incluso las personas anónimas no hayamos aprendido hasta ahora. Si no quieres evidencia NO te tomes la foto. Las fotos tienen esa molesta tendencia de reaparecer cuando menos queremos y más daño pueden hacer. 

susana.moscatel@milenio.com