Estado fallido

Detrás de las vaginas

Tuve la oportunidad de vivir el ensayo general de Monólogos de la vagina en Nueva York, al lado de Kate del Castillo, Angélica Vale y Miriam Colón (Angélica María, quien también andaba por ahí, se incorpora la próxima semana después de cumplir algunos compromisos en México). Pero debo confesarles que lo más emocionante y divertido de todo fue vivir las horas previas a este acontecimiento compartiendo el momento con el productor Morris Gilbert y el director Jaime Matarredona, además de Andrés Naime, quien ha sido parte de Monólogos de la vagina desde su inicio en México. Verlos moverse por los pasillos del teatro, comentar, reír nerviosamente y trabajar como siempre lo hacen en otro ambiente no lo pago con nada.

Este sí es todo un acontecimiento, sobretodo porque nunca había pasado que una puesta en escena que saliera de aquí llegara a México y se quedará en cartelera por más de trece años, solo para regresar al mismo teatro donde inició pero ahora como producción mexicana. La sensación de que algo verdaderamente importante estaba ocurriendo se sentía entre los que estábamos ahí. Con todo y que Univision solo le preguntaba a Angélica Vale sobre su embarazo y sobre el 5 de mayo (léase con acento gringo y ríanse cuando les digo que no le creían a Angélica que ella no lo celebra… ¡porque en México nadie lo hace!). En medio de todo esto, de las estructuras que se requieren para hacer teatro en Estados Unidos, las reglas de Equity —el sindicato de actores—, y un grupo de veteranos de Broadway haciendo su trabajo, Morris me confesó cómo se sentía con la experiencia: “Como siempre me siento en esta vida teatral. Muy incrédulo, pensar que estamos aquí. Incredulidad es la palabra que define la sensación”.

Y sí, porque, aunque el mismo productor se ha referido miles de veces a Monólogos de la vagina como la obra que se rehúsa a morir, la cosa no ha estado precisamente sencilla para sacar adelante tantas puestas en escena en nuestro país, en los últimos años. “Te voy a decir la verdad, porque yo no sé más que decir la verdad. La situación del teatro en México es muy  difícil. Cada día es más difícil, desesperante. Cuesta mucho trabajo llevar a la gente al teatro y hace mucho tiempo que necesitaba yo encontrar una válvula de escape, una posibilidad diferente que me ofreciera otro tipo de retos. Y si había una obra con la que lo podíamos intentar era esta. Así que se juntó el hambre con las ganas de comer”.

Pues sí, se juntaron. Pero esas ganas de comer vienen con una gran dosis de conocimiento y comentarios divertidos de un productor nervioso viendo nacer un nuevo bebé. ¿Pero, saben qué? Con todo y las complicaciones, los sindicatos, las impagables rentas, la necesidad de tener actrices muy famosas y taquilleras, además de la incertidumbre de lo que pasará con esta nueva aventura, la obra sigue siendo la misma. Es una obra que por algún motivo le ha hablado clara y contundentemente al público mexicano por tantos más años de lo que cualquiera pudiera haber imaginado y que ahora buscará replicar eso ante un público del otro lado de la frontera, pero en su propio idioma.

¿En serio?

¿Los fans japoneses están preocupados porque piensan que el nuevo Godzilla está gordo? ¿El equipo de producción y actores de la película no podían creer que esta sea la crítica desde la tierra del rey de los monstruos? ¿Hacían bromas con nosotros respecto a ponerlo a dieta? (Créanme, no sé si esté gordo, pero sé un GRAN y fantástico bicho nuclear).

susana.moscatel@milenio.com