Estado fallido

Después de los 40

En Hollywood hay una regla muy clara. Por supuesto que hay muchos y muy buenos personajes para interpretar en el cine si eres una mujer mayor a 40 años. Claro, eso si tu nombre es Meryl Streep. Ok, Streep no puede hacerlos todos, así que de vez en cuando Diane Keaton tiene una oportunidad. Claro, también están Sandra y Julia, pero ya son consideradas como la excepción que confirma la regla. Ah, claro. Y las inglesas, porque no importa la edad que tenga Judi Dench, sigue siendo Judi Dench. Lo mismo pasa con la fantástica Hellen Mirren e incluso con Cate Blanchett, pero ¿a quién estamos engañando? Además de ser una diosa de la actuación, no hay mujer que no hubiese soñado verse así a los veinte.

 No es una gran novedad. Las canas y las arrugas en los caballeros aumentan los ceros en los cheques. Lo mismo pero, en las mujeres, las saca de la jugada. Y si se atreven a tratar de hacer algo al respecto, son ridiculizadas a más no poder (¿o no, Uma Thurman?)

¿Pero por qué pasa esto? ¿Será que de verdad sigue la absurda creencia de que los hombres son los que deciden cuáles son las películas que triunfarán en taquilla? Les voy a decir dónde reside el problema verdaderamente. En los guiones. Y en los ejecutivos que toman esa fundamental decisión de quiénes serán los que crearán esos personajes, para empezar.

En los últimos años hemos visto casos muy alentadores, como el de Megan Ellison, fundadora de Annapurna Pictures, que se convirtió en la primera mujer de la historia en tener dos nominaciones al Oscar (Her y Estafa  americana). Tina Fey cambió el juego de la comedia para siempre al convertirse en la primera jefa de escritores en Saturday Night Live y siguiendo una carrera de escritora y estrella apoyando grandes papeles para las suyas. Otro gran y extraño ejemplo es el de la valiente Lena Dunham, de Girls, que a muchos horrorizó en HBO (“¿De verdad las chavas hacen esas cosas?” —la respuesta es sí—).  Y por ahí va el camino.

Pero mientras nos parezca digno de celebrarse que por primera vez una mujer gane el Oscar a mejor directora (Kathryne Bigelow, The Hurt Locker) seguiremos muy lejos de ya poder hablar de un lugar verdadero para las mujeres en el cine.

Por eso me pareció glorioso el anuncio de Streep en el Festival de Cine de Tribeca. Un fondo para apoyar a guionistas mayores de 40 años. A guionistas del sexo femenino. Mujeres que buscan conceptos más allá de fórmulas. Grandes historias y observaciones de vida en lugar de garantías en ventas de palomitas que al día siguiente solo se recuerdan por las calorías.

Y sobre todas las cosas, mujeres que escriban roles para otras mujeres. Les aseguro, sin la menor duda del mundo, que eso llenará los cines de un universo entero que, en fines de semana como los que acaban de pasar, simplemente no tenemos nada que ver gracias a la obvia, violenta y furiosa cartelera del preverano.

susana.moscatel@milenio.com

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