Estado fallido

Demasiado hermoso

Creo que son pocos los actores que tienen que lidiar con el problema de esta manera, pero me ha encantado ver cómo lo hace Chris Hemsworth, y ya de paso ver a Chris Hemsworth hacerlo. Cuando un ser humano es tan físicamente perfecto no hay lugar para falsas modestias. Él sabe qué tamaño de herramienta tiene a su disposición y no anda desperdiciándola. Pero después de tener la ocasión de platicar con él en muchas oportunidades, algo me queda claro: también le puede llegar a estorbar.

Chris es un actor inteligente y, sobre todo, ambicioso. Tiene un gran sentido del humor y es de aquellos que se mueven para que los proyectos con los que soñó se hagan. No se espera a que suene el teléfono. No porque no vaya a sonar, sino porque él es quien quiere hacer las llamadas.

Así que al verlo en su personaje de marinero cazaballenas, en En el corazón del mar, me inquietó. La verdad es que cada vez que aparece en escena, la cámara enloquece de amor. Eso puede ser un obstáculo cuando la narrativa y el personaje no requieren de una belleza absoluta para cumplir su cometido. Es información que finalmente estamos procesando para ver dónde colocar en esta historia.

Y más en una historia como ésta. Y más en tiempos como estos. Estamos acostumbrados a que Hollywood y sus versiones locales nos pongan como contenido esa belleza. Aquí quizás nos atrapan con ella y luego nos llevan por un recorrido de lo más despiadado del hombre contra la naturaleza. Y claro, de la respuesta de la misma. Es un tanto impactante. Estamos hablando de que es 2015, cuando un documental como Blackfish pudo destruir (o quizás transformar) una industria como la de Sea World. No pudimos con el dolor de las orcas y ya no serán usadas para nuestro entretenimiento (al menos ahí). Yo me cuento entre las personas que se vieron devastadas por ello y, de pronto, ahí me tenían en esta cinta de Ron Howard, a bordo de una nave dedicada a cazar y destazar a ballenas en 1850. Lloré y me aguanté la guerra del humano contra la ballena blanca.

Me queda muy claro que En el corazón del mar no es solo una historia de aventuras con un galán al frente. Cuando me hicieron enfrentar eso y decidí no salir del cine (es que con los animales sí me pongo muy mal), agradecí mucho que así fuera. Aprendí, me dio perspectiva y me contó una historia que jamás hubiera soportado por mis sensibilidades modernas. Y sí, al final hasta olvidé la belleza de Chris. Es una de las cosas que pasan cuando se narra bien una historia, esas cosas quedan colocadas en su lugar. Como asuntos incidentales en una realidad que puede llegar mucho, mucho más profundo.

Hoy llega todo esto a nuestro país. Hoy es la premier. Y a todos los que me preguntan que con qué me quedó de la película, pues creo que ahora tengo que volver a leer Moby Dick. Es brutal en todos los sentidos.

¿En serio?

¿Un México teatral sin don Germán Robles?

@SusanaMoscatel