Estado fallido

Culpa de la prensa

“Gracias Beto por las disculpas, son simultaneas! Gracias por brindar contra el amarillismo. Saludos a la familia! (sic)”, escribió en Twitter René de Calle 13 al hacer el necesario control de daños después de haber reaccionado violentamente contra un fanático que se subió al escenario para abrazarlo, asustándolo a tal grado, que el único recurso que aplicó el músico fueron los golpes.

¿Brindar contra el amarillismo? Y yo que pensaba que solo era privilegio de ciertos políticos el descalificar por completo a la prensa que escribe lo que no quieren que sea publicado. No era un editorial, René. Pasó frente a miles de personas y los hechos fueron reportados como tales. Es curioso también que, en muchas de sus ya muy comunes manifestaciones políticas, el exitoso integrante de Calle 13 haga equipo justo con muchos de estos políticos que suelen representar a una izquierda muy enojada, que culpa a la prensa de gran parte de las cosas que le salen mal.

Bueno, René hasta nos dio opciones de cómo cabecear nuestras notas, proponiendo cosas como “Desconocido agrede a integrante de calle 13” y otras variantes. Está bien, pero luego resultó que se acabaron encontrando y brindando el agresor y el agredido en un coloquial y muy conveniente encuentro de Twitter. Así que, bueno, resulta que los malos de la historia fuimos los que la contamos. Claro que por cada serie de hechos habrá dos (o más) versiones de los mismos, pero las cosas como son. La seguridad falló. Un fan quiso abrazar a su artista. Su artista pensó que le querían hacer daño y fue violento. El fan acabó feliz porque salió en Twitter con aquél. Se vendieron unos cuantos periódicos más por los hechos antes descritos. Fin de la historia. ¿Amarillismo, René? Déjale eso a los temas que tengan… la más mínima relevancia.

Personajes

Estoy tan en contra de los spoilers que no les diré ni cuál fue la serie que me hizo llorar al eliminar de manera violenta a uno de los personajes de los que yo estaba enamorada como televidente. Ni siquiera les diré en qué canal saldrá en México ni cuándo, pero ya tocaremos el tema. Lo que sí les diré es que ésta fue la crónica de una muerte anunciada (Gracias Hollywood Reporter, EW, Variety, LA Times, y varios más, por ponerlo en sus titulares, malditos).

Por eso me quedé pensando que no es posible que aún haya series con rezago en su estreno México–Estados Unidos. Miren que hasta el Capitán América y Spiderman se estrenan ya antes en este mercado que en el de su origen. Pero ahora, con tantas publicaciones internacionales que nos hablan de temas del entretenimiento que nos interesan aquí y en China, no podemos seguir así. Cuando hablé para lloriquear con varios amigos acerca de esta muerte televisiva en particular (la cual pude ver en iTunes de manera completamente legal), ellos ya sabían y estaban más enojados que yo por no haberse enterado de manera natural: viendo la serie. En otras palabras, hasta los más fuertes impactos televisivos ya tienen que estar sincronizados en estos días de múltiples plataformas. Yo sabía lo que iba a pasar por leer revistas de la industria, pero las aventé lejos de mí para ni ver detalles y así conservar un dejo de asombro. Aún así la experiencia definitivamente no fue la misma.

susana.moscatel@milenio.com