Estado fallido

¡Comida chatarra!

Hace muchos, muchos años recuerdo una campaña en la relativamente nueva Tv Azteca contra la comida chatarra. Eran tiempos muy distintos a estos, los anunciantes, al igual que los famosos, se concentraban por completo en Televisa y los pasteles publicitarios no estaban repartidos como ahora. Curiosamente esa campaña desapareció cuando anuncios de papitas, refrescos y pastelitos surgieron en los canales del Ajusco, pero, ¿para qué ser sospechosista? Claro, las rebanadas (para seguir con esta azucarada metáfora) eran mucho más grandes y tampoco había que competir con medios digitales como ahora. Pero la verdad es esta: en productos de consumo masivo, como es la comida chatarra, la televisión abierta sigue siendo donde caen las mayores inversiones publicitarias.

Ahora la Cofepris pretende que la comida que no entre los estándares de los “criterios nutricionales”, deje de anunciarse en estos medios de comunicación en los horarios donde pueden impactar más a los niños. ¿Saben qué van a lograr con eso? Vaciladas como los paquetes de 100 calorías de su chocolate con cereal favorito. Es lo mismo, pero al mismo precio y menor cantidad. Claro, como es menos, engorda menos. O tal vez lo que veremos será chistes como el de Disneylandia cuando decidió promover la vida sana en sus parques y de pronto entre las brontosáuricas alas de pavo y gigantescos dulces de Rice Krispies con bombón aparecieron algunas tristes manzanas y plátanos, que veían con tristeza a los niños pasar e ignorarlos por completo.

Estas restricciones, les aseguro, no serán tomadas con los brazos cruzados por las televisoras. Hay demasiado dinero de por medio, demasiado que perder. Y estamos hablando de un golpe muy duro pocos años después de que dejaran de entrar millones en ciertos presupuestos de campañas políticas, para no mencionar de lo que se perderá si es que México no califica al mundial. No es un prospecto amable para los medios, definitivamente. Pero creen ustedes que por la falta de anuncios dejemos de “comer solo una” o de “recordar al rico pastelito”. Lo dudo profundamente. Aquí los grandes perdedores son los que venden espacios publicitarios y les aseguro que tenemos una nueva guerra de los pasteles en el horizonte si esto procede.

La (otra) Barbie

¿La Barbie?, me pregunta incrédulo y entre carcajadas Mike Vogel, cuyo personaje en la serie de TNT Under the Dome comparte apodo con uno de los criminales más buscado en México los pasados años. “Y ahora aquí me tienen a mí”, dice entre risas en una plática que tuvimos antes de que tomara un avión de Aeroméxico para venir a nuestro país. “Me gusta, mucha gente me ha preguntado qué opino de que me llamen Barbie. Un tipo que obviamente es lo contrario al estereotipo de lo que nuestro mundo reconoce cuando decimos Barbie. Se lo pones a un tipo como éste que se incomoda con la atención, no es bueno en sociedad y no le va bien con grupos de personas y le dices Barbie. Todos dicen ¡¿Qué?! Ahora lo considero una marca de honor. Voy por la calle y alguien me grita: “¡Hey, Barbie!” me parece de lo más cool, porque es la antítesis de lo que te imaginarías”.

La serie que se estrenó anoche en todo Latinoamérica ha sido todo un éxito en Estados Unidos y francamente tiene por qué serlo. De la mente de Stephen King con la producción de Dreamorks/Spielberg es bastante claro que era un proyecto ganador desde un principio. Pero lo cierto es que a veces las expectativas tan altas trabajan en contra de los programas y es todo un logro superar la primera temporada. Under the Dome ya lo hizo y en parte el mérito es de Mike Vogel, quien sin duda pronto será una gran estrella.