Estado fallido

¡Chaplin!

La pantalla grande, sin la menor duda, sí enaltece la grandeza y no me imagino mejor ejemplo que lo que acabamos de vivir en el cine, después de ver por primera vez en casi ocho décadas, en ese formato, TiemposModernos de Charlie Chaplin. Claro que habíamos visto el trabajo del gran maestro en distintas y pequeñas pantallas a través de nuestras vidas. Pero no así. No como (hasta cierto grado) fue concebido originalmente. No con la posibilidad de apreciar hasta el último gesto, movimiento y expresión de este genio entre genios que cambió el arte para siempre.

De verdad resultó emocionante y sobre todo sabiendo que es un esfuerzo que por primera vez rinde frutos en el mundo entero. Una muestra similar a esta que presenta Cinépolis, eventualmente ocurrirá en Francia, España y la Gran Bretaña. ¡Pero está pasando aquí primero! Y eso es para celebrar. Serán 50 pantallas, 21 ciudades y 6 de las más emblemáticas cintas del también escritor y compositor. Es una oportunidad extraordinaria y de verdad no puedo insistir lo suficiente para que la busquen y la encuentren a partir de mañana.

Es muy interesante. La vida de Chaplin es y será siempre objeto de fascinación. Pronto se pretende levantar el telón para revelar una historia escrita por Roberto Gómez Bolaños respecto a Charlie y su relación con su madre en Broadway (llevan décadas  con este proyecto). Hace un par de años hubo otro musical de Chaplin también en Nueva York, retratando todas sus relaciones y camino a la fama. Visualmente era impactante. El actor era fantástico. La narrativa, no tanto. La película de Robert Downey Jr. en 1992 fue simplemente deliciosa.

Pero la verdad es la siguiente: si Chaplin hubiera vivido en lo que son nuestros tiempos modernos, sin duda hubiera tenido que enfrentar a otro tipo de enemigo por sus complejas relaciones y problemas con el gobierno: a los paparazzi. ¿Se imaginan a TMZ persiguiéndolo y preguntándole si en realidad era un comunista? O incluso a TvNotas asegurando, “¡50 y 18!” en horror y juicio moral por la diferencia de edades entre él y su última esposa.

No es que la recriminación y la presión social hayan sido fáciles para el artista. Tampoco lo fue cuando lo corrieron de Estados Unidos ni cuando le quitaron todo lo que había construido ahí. Pero eran otros tiempos y aunque la historia permanece y siempre será contada, lo que realmente importan son sus maravillosas películas, que comenzaron a aparecer hace ya cien años. ¡100 años! Y créanme, ver en pantalla a ese vagabundo, o a aquel hombre que se atrevió a hacer mofa del dictador más temido de la historia es infinitamente más valioso que cualquier breve escándalo que venda periódicos. Un siglo después y eso queda más que claro. No se lo pierdan, por favor.

¿En serio?

¿20th Century Fox ya no quiere comprar Time-Warner? ¡Justo cuando todo se iba a poner tan divertido! ¿Laguerra de las galaxias va a expandir todavía más su imperio en Disneylandia? 

susana.moscatel@milenio.com