Estado fallido

Cepillín para presidente

Ahora que Cepillín será reconocido por su trayectoria en el Senado de la República, tengo muchas preguntas, algunas de ellas existenciales, que me hacen temblar de temor. Pero básicamente todo se resume a esta: “¿Cuánto tardará algún partido político en quererlo reclutar para algún puesto o incluso nombrarlo a la vieja usanza del dedazo?”. No hay nadie que se salve. No hay un solo  grupo de políticos organizados (y con presupuesto) que no haya buscado hacer uso de la fama ajena para sus propios propósitos. Y, bueno, ni siquiera sería el primer payaso en entrarle a este juego perverso de la fama y la polaca, solo estaría siguiendo los pasos de su compañero de gremio, el ilustre Lagrimita.

No estoy culpando a Cepillín de nada. A él solo lo invitaron a celebrar los 45 años de una carrera que seguramente incluye la infancia de muchos legisladores, cuyo horario está tan holgado, que tienen tiempo para hacer estas cosas. A fin de cuentas, todo gira sobre ruedas en México, ¿no? ¿En qué queremos que se ocupen en las Cámaras? Digo, aún no llega Carmen Salinas a entretenerlos de tiempo completo. Y seamos justos. Sé de muchos famosos, incluso, que viven solo de lo que les queda en términos de popularidad, que han sabido decir que no a estas, las propuestas más indecorosas de todas. ¡Ah!, pero qué mezclado está este engrudo.

“Sentido del humor” y “fuera de contexto”

¡Ah!, benditos pretextos. En estos días de dramas virales y digitales el “fuera de contexto” es el mejor de todos, ¿o no? No hay declaración desafortunada que no sea defendida con “me sacaron de contexto”. Muchas veces esas personas ni siquiera saben definir el contexto del cual los sacaron, pero ahí está. Ahora, la que está siendo más recurrente estos días : “Es que no entendiste mi sentido del humor”. Esa fue la respuesta de varias personas después de nuestra crítica en este espacio respecto al video de la generación que se gradúa del Instituto Cumbres que se hizo, nuevamente, viral en internet por su contenido misógino y retacado de excesos.

Pues tal vez no entiendo  el humor de un montón de chavos que ni siquiera se han acabado de formar físicamente, tratando como trapos y objetos a un montón de chavitas de su edad semiencueradas. Tal vez hay que ser parte del 1 por ciento para entender la gracia de presumir las disparidades sociales más agudas de nuestro México al lado de un bostezo de desdén de nuestros flamantes histriones de colegio privado. O, posiblemente, lo que pasó es que todo México está fuera de contexto, menos ellos. ¿O qué opinan ustedes?

¿En serio?

¿La nota estos días: “Sofía Castro acompañada por su padre fue a…”? ¿Qué no era al revés hace apenas cinco minutos?

 

Twitter: @SusanaMoscatel