Estado fallido

Carta abierta a Paul McCartney

Querido Paul,

Sabes que te amo. Sabes que somos millones en el mundo los que lo hacemos. Y siempre hemos admirado tu capacidad de seguir adelante (aunque varios juren que estás muerto) y de nunca detenerte para traernos nueva música.

Pero creo que es momento de que nos sentemos a platicar. Tal vez hay algo que olvidaste. Paul: ¡Eres un freaking Beatle! ¿Qué demonios haces con esas discretas apariciones especiales con egomaniacos como Kanye West? ¿O bombas sexuales como Rihanna? ¿Qué es esa cosa horrenda que se llama “Four Five Seconds” donde se supone que colaboras con ellos? Me queda muy claro que en el esquema actual de las cosas ellos venden mucho más que tú en línea. ¿Pero realmente importa? Como diría un casi contemporáneo tuyo, al que también le ha dado por hacer duetos, ¿pero qué necesidad? Y si realmente la tienes ¿te parece necesario desaparecer en las mezclas?

Mira, a mí me gusta Kanye (cuando no abre la boca) y Rihanna me parece fantástica. Pero hay niveles y tiempos. Paul, no vale la pena. Ya ni Luis Miguel lo haría. Mejor sigue tu propio camino. Si las nuevas generaciones se lo pierden, mal por ellos. Nosotros, que somos los hijos de tus fans originales, seguiremos aquí.

Aún te queremos,

La generación X.

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Princesas, muñecas y expectativas

Hace pocos días circuló por la red una serie de fotografías de cómo serían las muñecas Bratts sin maquillaje. Unos días antes se dio a conocer cómo sería Barbie con problemas de acné. Ahora Disney anuncia con bombo y platillo que tendrá a su primera princesa “latina”. Al verla no puedo distinguir las diferencias entre esta princesa y las que tienen del Medio Oriente o las gitanas, pero bueno, la inclusión étnica en estos tiempos de lo políticamente correcto (y de audiencias masivas de habla hispana) es lo que hay que hacer.

¿Con qué conceptos están jugando las niñas, entonces? Porque todo lo que se les vende parece ser un producto de estudios y estudios sociológicos respecto a lo que el mercado necesita en estos extraños tiempos de diversidad y de, supuestamente, ser contestatarios con la norma. ¿Pero no les parece que la nueva norma es todavía más delicada? Es un mundo donde se les dice a todas las niñas que también pueden ser princesas, sean como sean. Estaría muy bien el mensaje de que pueden hacer lo que quieran, pero ¿qué es lo que representa ser una princesa realmente en estos tiempos? Inevitablemente “vivir felices para siempre”. Es el peor mensaje posible para alguien que quiere seguir vivo después de cualquier clímax de felicidad. Y aun más devastador para quien no lo alcanza según los cánones del “final del cuento”.

Así que ahora que el sueño es cada vez más alcanzable, diverso y multicultural, tal vez es un buen momento para reconsiderar si eso es lo que realmente queremos conseguir. Porque quien genera todas estas fantasías disque dizque infantiles, al final del día lo que está sumando son las ganancias con las expectativas de las niñas.

¿En serio?

¿Sarah Brightman en el espacio?

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