Estado fallido

Carmelita Salinas y "El vestido"

Carmen Salinas a la política. Como diría mi amigo Héctor Suárez Gomís, el chiste se cuenta solo. Pero aún hay muchas preguntas que hacer.

¿Se estarán burlando de nosotros? ¿Será que, en respuesta a González Iñárritu y su petición en el Oscar, el PRI decidió mostrar cuál cree que es el gobierno que merecemos con su nueva gracia plurinominal? Nadie niega la popularidad y el talento en artes finas del entretenimiento, como el albur por ejemplo, de Carmen Salinas. La mujer es un fenómeno mediático, sin duda. También es la vocera oficial de todas las cosas en nuestro país. Sí, de todas. Ya es un chiste en la fuente de espectáculos (y fuera de ella), que ninguna nota está completa sin tener la opinión de Carmelita. Cuando ella, habla los reporteros ríen. Es como una obra de teatro con las líneas ya escritas. ¿Qué le hacemos? La mujer nos cae bien. Y su trabajo le ha costado. ¿Pero diputada? ¿Es en serio?

¿Cómo habrá sido esa junta en la que tomaron la decisión? “¿Con quién se identifica el pueblo, verdaderamente?”, habrá preguntado alguien, preocupado por los problemas de imagen tanto del partido como de la Presidencia los últimos meses. “¡Carmen Salinas!” ha de haber respondido un coro griego. “Siempre tiene una respuesta para todo”. ¡Tómenla! Y pues... Tendremos que tomarla.

Aquí es cuando tenemos que preguntarnos si ya de plano los políticos son incapaces de no ser cínicos o si ellos mismos ya se la creyeron. Carmen es una triunfadora a todas leguas. También es grillera y mediática. Perfecto, ¿no? Lo que no es, es una persona con preparación específica para manejar las particularidades del puesto. A menos que tenga una especialidad que haya mantenido secreta todos estos años. Porque para tener una responsabilidad pública de ese tipo, hay que conocer la problemática específica de las leyes mexicanas. Y de aquellos a quienes se está representando.

Claro, habrá ruido y será un tema retomado por todos lados. Hay quienes incluso dicen que ella está mejor preparada que muchos rellenadores de curules. Pero ¿todo eso al final en que beneficia a los ciudadanos? ¿Me están diciendo que se requiere de los mismos talentos para vender Aventurera y unas famosas galletas que para gobernar? ¿Que hay que ser divertido para lograr un escaño?

Claro que hay que darle la oportunidad a Carmelita de exponer cuál es su plataforma política, su proyecto como legisladora y, por supuesto, sus motivaciones para hacer esto. Espero que lo haga muy bien, porque a veces no nos damos cuenta cuando pasamos de la sensación de “ya los fregaron” al ya estar completamente fregados.

"El vestido"

Tengo muchos amigos que amenazaron con sacar de su Facebook a cualquiera que volviera a hablar del famoso vestido multicolor que se apoderó del mundo virtual este fin de semana, así que temo por lo que me harán al leerme aquí, pero ni modo. Debe haber un registro de semejante acontecimiento social, por más absurdo que aparente ser.

El vestido que tomó por sorpresa a internet no es una cortina de humo para distraernos de nada, aunque solitos nos encargamos de darle esa importancia.

En realidad, por más absurdo que parezca el debate de que si es blanco con dorado o azul con negro, creo que hay algo importante y fascinante aquí. Los ojos y los cerebros registran las cosas de manera distinta. Y, por lo tanto, nuestras acciones, respecto a lo que vemos, pueden ser diametralmente opuestas. Claro que este es un caso extremo, por una cuestión de gama de colores y registro mental (no pretendería tratar de explicarlo aquí). Sin embargo, la lección no está mal en absoluto, ¿o sí? Cada quien tiene una manera distinta de comprender el mundo y antes de entrar en controversia, no está mal registrar eso. Ah, ¡pero qué feo esta el mentado vestido!, ¿no creen? Por cierto, es blanco y dorado.

¿En serio?

¿Un mundo —no— varias galaxias ahora sin Leonard Nimoy, Mr. Spock?

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