Estado fallido

Canción del año

Ha resultado muy difícil pensar en algo que vaya más allá de la reunión de Paul y Ringo en el escenario de la entrega 56 del Grammy, porque… pues porque son Paul y Ringo. Y porque con esto iniciamos las celebraciones de los 50 años que los Beatles llegaron a El show de Ed Sullivan y con una audiencia de 70 millones cambiaron la historia de la música y de la televisión de un solo golpe. Sí, no habíamos nacido y no pudimos estar ahí, pero por lo menos agradecemos estar hoy para vivir esto, y mañana la historia completa de lo que se vivió dentro del Staples Center donde se llevó a cabo la fiesta.

Pero al reconocer que los Beatles cambiaron la música para siempre viene implícita la obligación de ver qué se ha hecho con ello desde entonces y las rolas seleccionadas para competir como Mejor Canción de este año, son una interesante mezcla de ideas y emociones que nos dicen dónde están los corazones y las carteras de la industria. Hay mucho rebelde este año y me gusta.

Debo admitir que no simplemente por las emociones que evoca “Just Give Me a Reason” de Pink al lado del insólitamente talentoso Nate Ruess (vocalista de Fun) este es un sencillo que merece todo tipo de premio. ¿Pero aquí se trata de alabar también el valor en las letras?, porque si ese es el caso, el profundo dolor de una relación que está por autodestruirse no es novedad.

Lo que sí me parece de ovación de pie en cuanto a contendido es lo que hacen Mackelmore y Ryan Lewis con “Same Love”. Con letras como “Si yo fuera gay, pensaría que el hip hop me odia” y equiparando la homofobia con el racismo en ese contexto musical hay que reconocerlo, no cualquiera se atrevería. Y mucho menos a cualquiera le saldría tan maravillosamente bien. No puedo dejar de escucharla. No puedo dejar de escuchar todo el disco. Y no, no me suelen identificar con la banda hiphopera.

“Locked Out of Heaven” de Bruno Mars es indiscutiblemente uno de los temas que siempre nos remitirán al año 2013, cuando lo escuchemos. Pero la verdad a mí me sigue remitiendo más a Sting. No siento, me gusta mucho Mars, creo que es un gran talento y ésta es una gran canción. Pero siempre siento que estoy escuchando a alguien más. En cuanto a Katy Perry no me podía imaginar un sencillo menos original que “Roar” para celebrar. La mujer es la reina de los sencillos y ha logrado ser muy original. “Roar”, desde que lo escuchamos como gran lanzamiento, me pareció fórmula, fórmula, fórmula. En concepto y en ejecución. Espero y he tenido cosas mucho mejores de ella.

Y luego el fenómeno de la temporada: Lorde. “Royals” es una canción que nos deja claro que la muy joven cantante tiene bien claro quién es y qué pretende. Tendrá todo el éxito del mundo, porque la voz y la belleza para destacar. Pero mucho más importante: tiene algo que decir. Y ese mensaje va contra los excesos materialistas que tanto han destacado y lastimado a la industria de la música.

¿Así que me preguntan? ¿Emoción, valor o claridad? No puedo escoger. Lo bueno es que aunque solo uno de ellos se llevó el Grammy a Mejor Canción, la música no necesita estatuillas para hacer milagros con nuestras mentes y sentimientos.

susana.moscatel@milenio.com