Estado fallido

¿Quiénes contra Bowie?

La música en Gran Bretaña celebra hoy a lo grande y francamente tiene por qué. Después de estar inundados por varios días en lo que la industria de ese lugar del mundo considera sus mejores producciones, hay demasiadas cosas que decir y muy poco espacio. Pero más importante: hay mucho que sentir. Desde la nostalgia por las raíces musicales de la invasión británica, pasando por el delicioso juego que el folk ha logrado integrar de manera sorprendente al pop, hasta música electrónica con algo que antes los escépticos considerábamos imposible de conciliar: corazón.

 Está bien, la nostalgia no fue suficiente para que los ingleses nominaran a uno de sus hijos favoritos, Paul McCartney (con su disco New), aunque sí a su joven productor Paul Epworth (Adele, Amy Winehouse), pero no es que este año estén carentes de dioses musicales que festejar y posiblemente premiar. Básicamente hablo de David Bowie, quien muchos con absoluta devastación dábamos por perdido del panorama musical después de una década de discreción y nada alentadores rumores sobre su salud. Eso cambió con The Next Day, nominado (entre otras cosas) por Álbum Británico del Año (categoría con nombre de tarjeta de crédito).

¿Pero contra quién va el hombre que nos demostró que todos podemos ser héroes? (Y quien lo más probable es que ni  siquiera se presente a la ceremonia).  Es extrema, por lo variada, la competencia. Y empecemos por lo que, sin duda, ha sido una extraordinaria revelación: Bastille. El vocalista y compositor Daniel Smith asegura que no puede creer siquiera que estarán presentes en los premios (mucho menos que sean los favoritos sobre leyendas como Bowie y estrellas más contemporáneas como los Arctic Monkeys). El disco Bad Blood de la banda (que explotó en 2013 a pesar de ya haber tenido varios sencillos) ha sido un fenómeno en esa parte del mundo, ha viajado con Muse para abrir sus conciertos y, sin duda, después de hoy saldrán de la categoría de Pop Alternativo en la cual tantos los han decidido colocar. Son una delicia y aunque es blasfemar decirlo, son el verdadero reto para Bowie este año (no que a él le importe).

Claro, también están los Arctic Monkeys quienes en su quinto álbum parecen haberse reinventado, recargado y decidido que la tendencia de no situarse en un solo género les funciona maravillosamente bien para expresar lo que en este momento de la vida requieren. Y lo que requieren en muchos casos son canciones de desamor “Why you only call me when you are high” (“¿Por qué solo me llamas cuando estás drogada?#) que en tema, aunque no en la ejecución nos recuerda mucho a “I only love you when I’m drunk” (“Solo te amo cuando estoy ebrio”) de Mika. Pero AM, no deja atrás esa energía que solo se alimenta del rock, aunque puede derivar al R&B, soul y de pronto (como ya se hace costumbre) a ciertos toques de Hip Hop.

¿Y luego contra qué va todo esto? Contra Disclosure, compuesto un par de hermanos, Guy y Howard de 19 y 22 años apenas, quienes hace un par de años ni siquiera hubieran considerado a la música electrónica como algo con que entretenerse. Ahora, si usted ha pasado cerca de un antro en el mundo, no hay manera que no se los haya topado. En particular no se pierdan “When a fire starts to burn” (“Cuando el fuego comienza a arder”). Dance, trance, house… no importa. Te atrapa aunque la idea moleste.

 ¿Y los otros grandes nominados? Rudimental. Seguro han escuchado “Waiting All Night” (“Esperando toda la noche”) de este cuarteto de música electrónica. Y muy probablemente no sepan quién lo canta. Para eso sirven premios como los Brit, para saltar ese charco y ponerle nombre a la música que pinta nuestros días.      

susana.moscatel@milenio.com