Estado fallido

Bombardear a México

Quienes llevamos años y años escuchando las sandeces de la comentarista y escritora Ann Coulter, no nos sorprendió cuando dijo que Estados Unidos debería tratar el problema de los inmigrantes ilegales en la frontera de México con Estados Unidos de la misma manera que Israel está lidiando con los ataques de Hamás en Gaza. Tampoco debería llamarnos la atención que le dijo “idiota” al médico estadunidense que se contagió de ébola por estar preocupado por ayudar a personas en África en lugar de a la gente de su propio país (y por salir tan caro).

Lo que sí debería sorprendernos es cuántos cientos de miles de personas están de acuerdo con este personaje mediático de la ultraderecha gringa y de cuántos millones de libros ha logrado vender a través de los años haciendo este tipo de comentarios. Es verdad, lo aterrador del éxito de esta comadre de larga cabellera rubia y mucha presencia televisiva (la invitan a todo) es que es el más vivo ejemplo en los medios de nuestra falta de compasión y comprensión por cualquiera que no sea “de los nuestros”.

No importa si sean mexicanos, africanos o árabes, siempre y cuando sean “de los otros”, entonces se aplicará todo el poder de una lógica basada en principios completamente centrados en la importancia y derecho de ser de un solo grupo sobre los intereses de cualquier otra serie de personas. ¿Y saben qué? Ese es precisamente el mensaje que ha hecho de esta mujer exitosa, multimillonaria y, sobre todo, ante sus ojos y los de sus seguidores, patriótica.

No es la única con esta postura, para ello solo hay que sintonizar Fox News, donde piensan que el Presidente de México se llama “El presidente Peina” (saben que para ellos el apellido materno no existe, y ni siquiera intenten explicarles lo que es un apellido compuesto) y darnos cuenta de la visión de superioridad que un grupo de personas puede tener respecto a los demás.

Pero como en todo, y a pesar del éxito mediático de las Ann Coulter o los Bill O’Reillys (yo confieso que a él lo veo como si fuera un show de comedia) hay millones de personas moderadas que no están buscando imponerse ni a fregar al prójimo ni demostrar compulsivamente que ellos son mejores. Que no bordan en el fundamentalismo, pues. Es un asunto de la sociedad que los medios reflejan muy bien, porque  ha sido comprobado, una y otra vez que la mayoría de la gente no busca editorialistas que los confronten, sino que buscan a aquellos que confirman su opinión. Solo es cuestión de ver cuál es la opinión que prevalece más y ahí está su rating. O su venta de libros. O de conferencias. Ese es el negocio de la mujer que dijo que hay que bombardear Baja California o Sonora. Me pregunto qué le pasaría a un comentarista que llegara a esos extremos en nuestro país. ¿Ustedes, cómo lo ven?   

¿En serio?

¿Precuela de Breaking Bad? ¿Greys Anatomy  va por el récord de permanencia de Chabelo? ¿También Lauren Bacall?

susana.moscatel@milenio.com