Estado fallido

Bieber y Bozzo

Llegan Justin Bieber y Laura Bozzo a un bar y…  ¡Ah, no! Este no es ese tipo de chiste aunque sin, la menor duda, podría serlo. ¿Qué tienen en común estas estrellas mediáticas aparte de sus respectivas famas? Pues por lo visto, ambos han logrado que grupos enormes de ciudadanos, en dos países distintos, se movilicen para lograr que los saquen del país.

Analizar las razones y las motivaciones es mucho más interesante que solo quedarnos con la gracia original de imaginar un dueto de quejas al estilo Mandibulín (Nadie me respeta chiste original de Rodney Dangerfield, por cierto). Es interesante, pero cuando nos ponemos a ver qué es lo que mueve a la sociedad civil en México, a diferencia de Estados Unidos, la cosa se pone muy interesante.

Empecemos por lo nada agradable. Es espantoso que se ponga a alguien en la mira de esa manera por el hecho de ser extranjero. Peruana, canadiense, el mensaje es: “regresa a tu tierra, no te queremos aquí”. Eso es más que delicado, es el tipo de sentimiento que ha causado grandes tragedias y actos colectivos criminales en algunos de los peores capítulos de la humanidad.

Pero más allá de eso hay que ver qué es lo que han hecho que tanto molesta a la gente que los quiere ver fuera de sus respectivos países. Partimos del hecho de que ambos son brutalmente populares en sectores enormes y específicos de la población. Sectores que lucharán por ellos si esto dejara de ser anecdótico y se volviera real. Pero con la misma fuerza hay mucha gente que siente que Laura solo y a través de las frecuencias licitadas por Televisa, pero propiedad de la nación, se burla de la miseria de tantos al decir que ella solo quiere ayudar a los pobres. ¿Populismo? Sin duda. ¿Funciona? Hasta ahora le ha funcionado. ¿Hay límites? Pues sigue muy fuerte la campaña para recaudar firmas a través de las redes sociales para que Laura salga del país, pero hay un problema fundamental con ese intento: Laura ya es mexicana. Nos guste o nos horrorice. Es una manifestación profundamente válida de rechazo, pero cualquier cambio no vendrá por el camino de “es que es extranjera”.

En el caso de Bieber… ¿Qué les digo? El niño, como dirían algunos parientes míos y también Alfred E. Neuman de la revista Mad es un schmuck. ¿Qué es esto? Pues no es la traducción literal, pero sí la descripción de un perfecto… zonzo pues. Las cosas que ha hecho Justin Bieber también han puesto en tela de juicio la fibra moral de los medios de comunicación de allá, pero eso tiene más que ver con la decisión de cubrir hasta su último malpaso que con cuestiones políticas.

¿Es Justin Bieber un peligro para Estados Unidos? Pues tal vez si él viene manejando y un ciudadano está en su camino. ¿Pero deportarlo por eso? Hay peores criminales en la lista. Sin embargo, en este caso el camino legal es bastante más sólido y no solo por las más de 100 mil firmas que ya se recaudaron para que la presidencia de allá tenga que tomar esto en serio, sino porque se está haciendo de manera oficial y por los canales correctos. De todas maneras, el principal residente de la Casa Blanca tendrá que decidir si se toma en serio el tema o no. Me pregunto si acabarán decidiendo Sasha y Malia.  

susana.moscatel@milenio.com