Estado fallido

Bellas, gordas, sexys y un imbécil

“Nadie quiere ver mujeres gordas en la pasarela”, dictaminó el diseñador Karl Lagerfeld hace algunos días en un programa de televisión. Esta es una más de sus habituales diatribas contra las mujeres que no semejan calacas, pero parece que la respuesta de la sociedad no será un tanto distinta en esta ocasión.

Un grupo de mujeres francesas autodenominado “Bellas, gordas, sexys y a gusto con ello” ya interpuso una demanda formal por discriminación contra el hombre que también dijo: “Son las mamás gordas las que están sentadas con unas papas fritas viendo la tele y quejándose de lo horrible que son las modelos”. El tema es bastante claro: “Sí él hubiera dicho algo así sobre una persona gay o un negro, entonces no se la acabaría. Discriminar a alguien por su peso es exactamente lo mismo”, declaró una de las demandantes.

Aquí es donde muchos brincan y dicen: “Nooo... uno nace con su raza o con sus preferencias sexuales (otro interminable tema). La obesidad es puro tema de pereza”. Claro que no es un asunto así de sencillo. Ni de lejos. Hay factores de todo tipo que causan la obesidad. Pero son personajes como Lagerfeld quienes hacen que la discusión se polarice a tal grado que solo escuchamos dos puntos de vista igual de peligrosos: el de personas con un chícharo por cerebro como él y el de aquellas que después de tanto dolor y dificultad prefieren convertir a la obesidad en una normalidad aceptable. No lo es, simplemente por motivos de salud. Pero es absolutamente ridículo que un pequeño grupo de dioses del Olimpo de la moda dictaminen lo que se ve bien y lo que se ve mal. ¿No podemos ser más inteligentes como individuos? Aguas, porque toda la industria de la moda depende de que no lo seamos.

VERDAD O FICCIÓN

En una plática con el verdadero capitán Phillips, a quien Tom Hanks interpreta en la cinta con el mismo nombre, tuvimos la oportunidad de determinar qué tanto se parecía el actor a su sujeto. “En lo único que Tom no tomó mi consejo es en que debía subir de peso para interpretarme”, dijo entre risas el capitán, quien parece tener muy asumido el capítulo aterrador de su vida cuando su embarcación fue atacada por piratas somalíes, lo cual resultó en su secuestro.

Pero lo que verdaderamente fue sorprendente fue ver su cara cuando le preguntamos acerca de un artículo en la revista Time que distingue la verdad de Phillips con lo que Hollywood interpreta. “¿En serio? Pues a mí nadie me habló. No di ninguna entrevista para ellos”. ¡Wow! Regresando al texto vemos que se basaron en las memorias escritas del capitán, pero él es tan accesible y su historia tan fascinante que tal vez no hubiera ahorrado ese extraño silencio incómodo si se hubieran puesto en contacto directo con él.

¿EN SERIO?

¿Será un éxito profesional aparecer en los tabloides y los blogs más viles del mercado norteamericano? ¿Estará contenta Eiza González?