Estado fallido

Los Beatles de la comedia

Hoy los señores de Monty Python, para muchos de nosotros los Beatles de la comedia, harán un anuncio. Ya sabemos que regresarán y eso de por sí nos hace felices. ¿Pero cómo lo harán? ¿Cuál es el proyecto? Ha sido un gran secreto.

Es difícil encontrar a alguien que ame a la comedia que no se considere fan de Monty Python. Hace un par de años los Mascabrothers hicieron algo extraordinario por muchas personas, y yo en particular no puedo dejar de agradecérselos. Trajeron al gran Eric Idle, integrante fundamental de la tropa inglesa, para ver su muy atinada versión de Spamalot, el musical cómico basado en Camelot y los caballeros de la mesa redonda que retoma el gran tema de “Brian’s Song” (busca el lado bueno de vivir). Lo llevaron ese día a la cabina donde yo hacía mi programa de radio y, la verdad, fue de las pocas veces que no daba crédito a lo que estaba pasando. Esta gran leyenda de la comedia platicando y echando relajo de lo más feliz y alivianado con todos los que estábamos ahí. Era casi surrealiasta.

Han pasado 30 años en los que los miembros sobrevivientes del grupo no habían trabajado juntos como tal. Claro, hemos visto cosas gloriosas como al animación de Terry Gilliam, las actuaciones hilarantes de John Cleese y los libros y shows de Eric Idle ente mucho más. ¿Pero juntos? No hay nada mejor en este mundo. Nadie con el manejo del lenguaje como ellos. Comedia con anagramas, por ejemplo, no es cualquier cosa. Sus emotivas canciones que te provocan emociones que nunca imaginarías, porque te descubres conmovido y ahogado en carcajadas al mismo tiempo. Y claro: el emblemático y terrorífico conejo asesino.

Por la diferencia de horarios es posible que para cuando leamos este jueves ellos ya hayan anunciado si regresan a la tele, al cine, al teatro o a quién sabe qué. Pero hagan lo que hagan, el regreso de Monty Python es la mejor noticia en los espectáculos que he escuchado en mucho tiempo.

Juegos y hambre

Admito que me siento mal porque llevo varios días ahogada en la frustración de cierto cantante canadiense y su paso por nuestro país. Pero dejemos eso atrás, porque también hay extraordinarias producciones de culto y con la más alta de las manufacturas dedicada al mismo sector demográfico que enloqueció estos días en el Foro Sol.

Mañana se estrena la segunda parte de Los juegos del hambre y es muy impresionante ver y saber todo lo que tuvieron que hacer para poder mantenerse a la altura de la situación después del éxito de la primera y del Oscar (por Juegos del destino) de su protagonista. De entrada, el presupuesto subió de 70 millones de dólares a 130 millones, diez de ellos para Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen).

Más allá de lo invertido, el proyecto es uno de calidad. Claro, también es un proyecto que como diría un gran superhéroe mexicano tuvo todos sus movimientos fríamente calculados. Recuerdo hace varios años estar leyendo las publicaciones especializadas en la materia de Hollywood ante la devastadora idea de que ya no habría un Harry Potter para seguir atrayendo a ese público a las salas. En ese momento señalaron esta serie de libros como la respuesta a ese hueco que quedaría. Y vaya que le atinaron. Los juegos del hambre es de esas series que instantáneamente se vuelven en clásicos.