Estado fallido

Balón, Twitter y religión

Ayer me descubrí siendo una persona muy ociosa, sentada en mi restaurante favorito comiendo una alcachofa, mientras veía boquiabierta el mensaje del Papa Francisco dedicándole unas palabras al Mundial. Religión y futbol: el matrimonio perfecto. Los rieles del Metro y los grupos fundamentalistas del Medio Oriente pueden esperar. Ahí estábamos escuchando los comentarios de Andrea Legarreta, López-Dóriga, Montserrat Olivier (el restaurante tenía la transmisión de Televisa) enlazarse con el Papa para luego ver cantar al elenco estrella que engrandecería a niveles cósmicos este momento que el mundo entero parecía estar deseando más que el fin de cualquier guerra.

Y entonces, ocurrió. O más bien no ocurrió nada nuevo. Miren que la presencia de J.Lo puede ser sexy para muchos, pero hace básicamente lo mismo cuando inaugura cualquier centro comercial en LA (ya la vi en tres cosas de ese tipo), así que no me emocionó. ¿Y Pitbull? Lo admito como uno de mis placeres culposos más baratos y uno de mis clientes recurrentes cuando hago playlists para correr (castíguenme, lo merezco), pero pensar que en este momento esos dos eran los artistas más vistos e influyentes del “mundo mundial” pues sí me dio para abajo. Aun así, no había perdido la fe. Estaba emocionada de pensar que veríamos al hombre parapléjico que, con la ayuda de gran tecnología, podría dar la patada inicial del Mundial. ¿Y luego? Nada. Sí ocurrió, pero las transmisiones se cortaron antes de que lo viéramos. Internet se encargó de remediarlo, ahora sabemos que sí ocurrió, pero quizás alguien no lo consideró tan espectacular como las flores danzantes o la bola de disco en hormonas y disfunciones mecánicas, porque simplemente pasó desapercibido.

Cuantas incógnitas resueltas, ¿no? Al final Dilma y J.Lo sí fueron, aunque habían dicho que no. El transporte público de Brasil al borde del colapso y la huelga y Croacia hasta nos confundió por unos momentos (breves) al meter un gol… ¿Pero saben qué? Ya para cuando transmitieron el mensaje del Papa comencé a pensar que todo esto era un fantástico plan, que si yo fuera publicista le hubiera puesto: “¡Para que aprecien, novatos!”. Este pontífice en particular sí da una sensación de orden y buen humor en el caos, por más controvertido y delicado que sea pensar en un mundo ahogado en religión y futbol.

Bueno, eso y el Twitter. Nada de este desorden hubiera sido tan divertido de no leer tantas opiniones y enterarnos de tantas cosas a través de las redes sociales. No es el primer Mundial con la experiencia, pero, sin duda, es la primera vez que hay tanta actividad, movimiento y revelación de secretos a través de esta vía. ¿Y saben qué? Somos muchos quienes podríamos pasar el resto de nuestros días sin pensar en el balón, en J.Lo y en la religión que sea, pero como humanidad, al fin somos una sola comunidad de cínicos criticones. Eso, al final, es lo que nos ha hermanado. No importa de dónde seamos. Ni a qué país pertenezcamos. ¿Y saben? Solo por eso valió la pena chutarnos semejante caos.

 Lo que nadie entendió

Fue que esta inauguración era para prepararnos emocionalmente para los inevitables y próximos festivales escolares del Día del Padre con todo y sus coreografías.

¿En serio?

¿Los pantalones de Pit Bull?

 ¡Que alguien me explique!

¿Cómo voy a esperar hasta octubre para ver Birdman, de Alejandro González Iñárritu, con Michael Keaton? Ya vimos los avances y siento un deseo físico indescriptible por estar frente a ese filme.  

susana.moscatel@milenio.com