Estado fallido

Amor que duele: José José

El cariño que el púbico todavía tiene por José José es verdaderamente un fenómeno. Resulta verdaderamente increíble pensar que después de una década de haberse quedado por completo sin voz la gente que lo ama, que son cientos de miles de personas, siga tan presente cada que el intérprete quiere cantar en vivo. Digo, hasta los fans de U2 han admitido que con el tiempo ya nada es igual y Emmanuel y Mijares y Yuri y la D’Alessio ahora hacen equipo para seguir llenando como antes. Pero aquí el tema es otra cosa. Es pagar un boleto por una profunda nostalgia y un absoluto agradecimiento por lo que sin duda fue la voz que marcó la historia de la música romántica en México. Es tal el cariño, que no queremos ni mencionar lo obvio, que ese espectáculo ya no debería estar ocurriendo porque simplemente duele escucharlo. Pero hay que admirar el valor, la entraña y la terquedad de este hombre a quien evidentemente ni las peores tragedias detiene. Es profundamente agridulce la experiencia de verlo celebrar cantando cincuenta años de carrera. Pero como artista que fue merece el cariño. Para los recuerdos, están los discos.

Y que nos caen las Kardashian

Ya vienen las hermanas más aparentemente inútiles a México y ya la veo venir. Será horrible porque trataremos como superestrellas a estas mujeres que en  realidad a lo que se dedican es a vendernos trapos, lentes y banalidad. Y lo hacen muy bien. Nos encanta llamarlas descerebradas e inútiles, pero el hecho es que las Kardashian son (como Paris Hilton) brillantes empresarias que nos vendrán a exprimir la cartera y el intelecto. ¿Y qué haremos al respecto? Suplicarles que nos lo permitan. Que volteen a nuestras cámaras, que nos sonrían. Lo anuncian como un gran evento para México. La verdad es que es un gran mercado para ellas y lo saben. ¿Así que están listos? Yo no, porque sé que lo tendremos que seguir y la verdad en vísperas de las visitas de artistas de nivel mundial como Aronofsky, Imagine Dragons y hasta Credence Revisited siempre me acabo sintiendo triste de que no podamos distinguir la diferencia entre una cosa y otra a la hora de las coberturas.

El logro de Diego

Diego luna está operando a muchos niveles y con la presentación de la película de César Chávez en la Casa Blanca no cabe la menor duda que en términos políticos ha dado pasos agigantados para lograr que el mensaje que tiene que compartir llegue adonde sí hará una diferencia. Es verdad, Obama ya no puede reelegirse y el voto latino no es necesariamente político como antes para él (antes le hubiera costado muy caro con otros sectores, también). Pero los temas migratorios siguen siendo claves para su partido político (Hillary) y si algo han sabido estos rockstars (políticos, perdón) es reunirse y darle juego a los grandes personajes representativos de las comunidades que quieren conquistar. Francamente es un gusto y un alivio que el nuestro tenga tal cultura de trabajo y tan buenas intenciones como lo es Diego Luna. 

susana.moscatel@milenio.com