Estado fallido

Amigo de todos los pastelitos

Puedo entender el horror de Chabelo al ver que ahora sí iba en serio el tema de la prohibición de la “comida chatarra” en horarios en los que los niños ven la televisión. A fin de cuentas, de eso ha vivido más de 45 años y ¿por qué habrían de venir ahora y cambiarle el esquema? Muchos, de hecho, no creemos que el problema esté particularmente en los anuncios, pero sí llama mucho la atención cómo el amigo de todos los niños simplemente no puede entender que estamos en una crisis completa de obesidad infantil y que salga a defender a sus anunciantes, de tal suerte que pareciera que ignora por completo el tema sobre la mesa.

Está claro que Xavier López es el último de aquellos que son dueños de su propio espacio en el Canal de las Estrellas. Un remanente de muchos, muchos años atrás. Dueño de un nicho que al menos en esas dimensiones nunca va a volver a existir. Por lo mismo, debería ser consciente, siendo él la empresa, de que el mensaje también es importante. No estaría mal que a estas alturas, en lugar de quejarse porque va a perder dinero vendiendo golosinas azucaradas, encontrará la forma de dar un contramensaje respecto al balance, el ejercicio y los estilos de vida. En las entrevistas que le hemos visto en los últimos días, lo que parece estar defendiendo son las ganancias de su empresa. Lo cual no estaría mal, pero al hacerlo con el pantalón cortito, con un solo tirantito, desvirtúa un poco al personaje. Además, ¿cuál es el problema? Siempre tendrá a los Muebles Troncoso, ¿o no?

Y en los “chescos”…

Creo que desde los 80 no había visto un furor así por lo que es una campaña para vender refrescos de cola y lo más divertido de todo es que el asunto juega directamente con nuestros propios egos, permitiendo que ellos generen una euforia tal que no permitirá con no compremos la lata que lleva (o no) nuestro nombre impresa en ella. Es brillante y aterrador. Es una señal de que queremos ser individuos en estos tiempos de globalización y productos masivos, pero sin dejar de lado nuestro gusto por ser uno del montón. Sé de varias personas de alto nivel intelectual que están francamente indignadas, porque su nombre no está en la dichosa latita. ¿Les hará sentir que no existen? Yo no sé, pero lo que me queda claro es que está vendiendo, vendiendo y vendiendo más de lo mismo, y todo gracias a nuestra necesidad a tener cualquier tipo, el que sea, de reconocimiento en estos días.

 ¡Que alguien me explique!

Todos esos cambios que está haciendo Marvel Comics.

 ¿En serio?

¿Se nos fue James Garner?  

susana.moscatel@milenio.com