Estado fallido

Ah, ¿verdad?

Han sido días interesantes en los que nos hemos visto enfrascados en una discusión semántica sobre los alcances e intenciones de la palabra “puto”, ya sea en un estadio de futbol o en la vida misma. Columnistas de todas las fuentes nos sentimos atraídos por el tema porque…  Pues quién sabe exactamente por qué. Pero la hicimos nuestra. En este caso no me queda la menor duda de que los desbarajustes sociales que provoca un Mundial (y los brillantes memes que los acompañan) son el mejor entretenimiento. Pero dentro de todas las reflexiones hechas al respecto, hay una que sí me pareció más que destacable y vino de nuestro compañero Ernesto Huerta en la redacción. Está bien, la FIFA está pretendiendo eliminar la homofobia del juego. Fantásticas intenciones, aunque no entiendan las divergencias culturales. ¿Pero entonces no sería al menos un buen tema de discusión que reconsideren a Rusia como la siguiente sede de su próximo Mundial? Digo, si tanto les preocupa el tema, qué tal si evitan darle una enorme derrama económica con la atención del mundo entero a un lugar donde ser gay es penado por la ley.

El otro presidente

Fue delirante escuchar la disertación de Sergio Mayer respecto a su rol de El presidente en la próxima cinta del gran Luis Estrada (El Infierno). Yo no pensé que el director pudiera tener un sentido del humor más macabro (y delicioso) que lo que ya de por sí muestra en la pantalla al exponer de modo descarado las fallas, corrupción y, sobre todo, grietas del sistema político y social nacional. Pero decidir que el mejor actor para interpretar al primer mandatario en la cinta, situada en este sexenio, es el ex Garibaldi solo es para generar una ovación de pie. No tiene que hacer nada más que darle las líneas y luego dejar volar libre al orgulloso histrión. Él saldrá a dar entrevistas y dirá cosas maravillosas como que “vamos a ver cuándo deciden sacarlo, porque sí es un momento muy especial y crítico. No sé cuándo la van a sacar, porque es una películas fuerte y ahorita están en el Congreso con las leyes secundarias que tienen que ver con las de comunicaciones, la energética y por ahí había otra que tienen que sacar pronto y no creo que sea el momento de sacar la película”.

 Estas declaraciones son particularmente afortunadas porque lo primero que el empresario de Solo para mujeres dijo en esta entrevista banquetera era que el interpretaba “Al presidente, que podría ser cualquier presidente”. ¿Así o más deliciosa la ironía del casting de Luis Estrada?

 ¡Que alguien me explique!

¿Con qué calmo mi ansiedad ahora que me acabe, compulsiva y adictivamente, la segunda temporada de Orange is the New Black de Netflix.

 ¿En serio?

¿No hay restaurante sin pantalla prendida a todo volumen hoy?

susana.moscatel@milenio.com