Estado fallido

Acarreados en dólares

Cincuenta dólares para ser exactos. Al menos eso es lo que publica el portal de The Hollywood Reporter respecto a los extras que fueron contratados por una agencia para aparecer en el evento donde Donald Trump anunció que buscaría la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano. En el correo electrónico que publican se le hace el llamado a todos estos actores diciéndoles que es un evento para apoyar al empresario en sus proyectos a futuro. No se habla en sí de la presidencia, pero sí sabían que sería televisado (o periscopeado).

 Increíble cómo no se les ocurrió que algunos de estos actores, que cobraron en efectivo acabando el evento, serían reconocidos. ¡Por favor! Si en los talk shows mexicanos los cachamos cuando hacen lo mismo. No serán famosos, pero están en la industria. Una industria que, por cierto, es en gran parte simpatizante del Partido Democrata y de ninguna manera es amiga de las políticas de Trump.

En Estados Unidos no hay vedas ni topes de campaña. No es exactamente el mismo caso que un partido político usando recursos para pagarle a los famosos que tienen Twitter. De hecho, uno de los más encantadores puntos que Trump usó a su favor fue el hecho de que es millonario y podía pagar su propia campaña. Aparentemente, este show apenas va comenzando.

¿No se ubican?

Imaginen estar completamente perdidos en algún barrio de México y tener que recurrir a una voz amiga que nos enseñe el camino.  ¿Se les ocurre algo mejor que Arnold Schwarzenegger para sacarlos del problema? ¿O qué tal si tienen que llegar muy rápido a algún lugar y no tienen idea donde no va a haber un bloqueo en su camino? ¡Terminator al rescate! Y es que como parte de la nueva entrega de las películas del ex gobernador de California uno de los proyectos de promoción tiene que ver con prestar la voz de este hombre al sistema de Waze.

 Es original, sin duda. Y útil también. Interesante en particular, porque toda la saga empezó con la premisa de que las máquinas cobraban conciencia de sí mismas y nos llevaban al fin del mundo. Era principios de los ochenta y les aseguro que, en ese entonces, si alguien nos hubiera dicho que en el 2015 llevaríamos la voz de Terminator guiando nuestro camino en nuestros coches en cualquier lugar del mundo nos hubiera parecido más como parte de la trama de ciencia ficción apocalíptica de la película, que una posibilidad real. Los sistemas de GPS no necesariamente llegaron a terminar con nosotros o incluso con nuestra capacidad de ubicarnos solos (aunque parecen tener ese efecto en muchos), pero sin la menor duda parecen ser parte de un panorama donde las máquinas que hablan como Arnold acaban con el mundo. Al menos como lo conocíamos. 

¡Que alguien me explique!

La diferencia conceptual entre “Bitch, I’m Madonna” y “It’s Britney, bitch”. 

susana.moscatel@milenio.com

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