Estado fallido

Absolutamente salvaje

Ya se los dije hace algunas semanas, pero ahora que ya pueden encontrar Relatos salvajes en los cines, les pido, les suplico, que se hagan el favor de ir a verla. Sobre todo si en los últimos tiempos han sufrido de estrés, impotencia, frustración o cualquier sentimiento parecido. ¿Cómo explicarles? Esta película es una absoluta terapia de humor negro para ello. El antídoto para que en nuestras mentes procesemos las últimas consecuencias de cualquier acto humano que nos haya alterado y así no tengamos que hacerlo nosotros.

Y si comparten conmigo al menos un poquito de humor negro, al cual me aferro para sobrevivir estos días, tienen que ver la cinta del argentino Damián Szifron. Lleguen preparados para lo que sea y saldrán mucho más alivianados respecto a las pequeñas piedrecillas que la vida pone en nuestro camino.

¡Ya estuvo!

Pues sí se nos olvidaron muchas cosas en lo que nos dedicábamos a reírnos respecto al hecho de que Cristian Castro nombró a Benito Juárez como héroe de la Independencia, ¿no? Me pregunto cuántos de lo que se rieron a más no poder piensan que de quien nos independizamos fue de Estados Unidos o algo así. Pero no importa, son tiempos de tiro libre y el hijo de la Vero se paró en el blanco. Casi, casi, lo pidió.

Lo que me puso triste de esto no fue precisamente su ignorancia, sino el hecho de que dijera que los cantantes “andaban en canciones” y que por eso no sabían de esas cosas. Un pretexto más para pensar que los artistas son todo lo malo que el público quiere que sean.

Hasta de cierta manera, en parte, responsables de la decadencia moral y cultural que nos ha tocado vivir en tantos sectores de nuestra sociedad. Cómplices del poder estupidizando al pueblo. Cortinas de humo. Todo eso que seguro ya se saben de memoria.

Así que ya estuvo, ¿no? Qué tal si empezamos rígida y técnicamente a separar al artista del famoso en nuestras crónicas, reseñas, notas y entrevistas. Son distintas las preguntas que le podemos hacer a alguien que ha dedicado su vida a la creación, la conmoción, el pensamiento y la emoción que a alguien que se ha dedicado a ser famoso a través de la mejor técnica que tenga a la mano. Nada contra Cristian, me parece adorable. Ahora las mamás pueden decir a sus hijos:“¿No quieres acabar como El Gallito Feliz, ¿verdad? Entonces acaba tu tarea”. Pero bueno, es un buen momento para empezar a llamar a las cosas por su nombre y no llevarnos entre las patas a los creadores. A aquellos que generan ideas, contexto y cambio. Los necesitamos más que nunca.

Pobre Bond

Yo sé que Daniel Craig está muy acostumbrado a lidiar con los paparazzi del mundo, pero dudo que algo haya preparado a este Bond para lidiar con la prensa de espectáculos mexicana ahora que han anunciado que filmarán en nuestra capital. Ya veremos cómo se pone eso. Admito mi morbo.  

susana.moscatel@milenio.com