'Dirty Pop'

Sexo, drogas y Harmony Korine

Justo hace 20 años, la Cineteca Nacional programó Kids: vidas perdidas, en sus pantallas. La película contaba con actores improvisados y se vivía en las pistas en Nueva York, donde la mayoría de los participantes habían ido ahí solo a patinar, y se encontraban con una filmación. "Cool", decían, y seguían en lo suyo. Al menos dos de los no actores han muerto trágicamente.

Detrás de la cinta estaba el guión de un neoyorquino adolescente llamado Harmony Korine y su amigo ya algo mayor, Larry Clark (Bully, 2003). Nacido en 1973, Korine no alcanzaba a pertenecer a la generación X, ni sería acogido años después por los millennials. Pertenecía exactamente a una generación de transición, y ahí estaba su facilidad para entender y plasmar, con ayuda de Clark, a los hijos de una sociedad aparentemente inocua, pero que en realidad se volvía monstruosa.

Korine era un tipo cuya genialidad sirvió para retratar a sus amigos, para quienes bajo el rap de los Beastie Boys, las drogas y el sexo eran un tema cotidiano, lo que hacía salir del cine a los más conservadores con la náusea en el pecho, porque lo que no se ve, no existe.

Y sí, en 1995, Rosario Dawson y Chloë Sevigny se estrenaban como actrices en un filme polémico, sucio y arbitrario; una navajada a la imagen de perfección de la potencia mundial que era Estados Unidos y que tenía la claridad de que algo se estaba gestando entre los jóvenes: el sinsentido.

Luego la cinta se vincularía con un mundo bajo la epidemia del sida, que pulverizaba aquello que se había inculcado por décadas, pues había que reeducar a los niños acerca de que el sexo es un riesgo, al no tener cabida la idílica idea de que las parejas se destruyen por exigir un condón.

Harmony Korine luego retrató en Spring Breakers (2014) una cruda radiografía a ritmo del dubstep y Britney Spears, pero con Kids es posible rastrear esas vidas perdidas, esa violencia y esa rabia que hoy se experimenta potencializada, así que se puede hablar de un cineasta que se adelantó, dolorosamente, a su época.

En Kids están trazadas todas las vetas que hicieron que los ninis, los spring breakers, los millenials y demás etiquetados sintieran que este mundo no les ofrece nada. Y que, al menos, tienen derecho a su autodestrucción.

@soft_reyes