'Dirty Pop'

Ozzy y el murciélago

Ozzy Osbourne trabajó en un matadero antes de convertirse en músico; ahí se encargaba de destripar y destazar a los animales muertos, tras unos primeros días en los que su ropa y cuerpo no dejaba de oler a muerte se acostumbró y empezó a disfrutar de ese trabajo.

Años después el vocalista de Black Sabbath inició su carrera como solista, cuando su segunda y actual esposa Sharon le regaló un contrato discográfico. Ahí instauró la dinámica de lanzar tripas de cerdo entre el público y también estaba listo para recibirlas sobre él, "como en una guerra de pasteles", declaró.

"Era impresionante lo que aquella gente era capaz de llevar al concierto. Al principio eran solo piezas de carne, pero luego pasaron a animales enteros. Nos llovían gatos muertos, pájaros, lagartos, bichos de todo tipo. Una vez, alguien tiró una rana toro enorme al escenario, que aterrizó boca arriba. El puto bicho era tan enorme que pensé que era un bebé. Me metió un susto de muerte", dijo en su autobiografía, que luego fue retomada por Héctor Sánchez.

Luego llegaría el mito del murciélago, una historia que durante años correría de boca en boca, pues el 20 de enero de 1982 en un show en Iowa alguien arrojó un murciélago al escenario. Osbourne, recuerda, pensó que era de plástico, así que le dio una mordida.

"Para empezar, la boca se me llenó de un líquido pegajoso y cálido con el peor regusto que se pueden imaginar. Y luego la cabeza se me movió dentro de la boca. 'No me jodas', pensé, 'no me jodas que acabo de comerme un murciélago'".

Después llegaron las inyecciones para la rabia, en las que "cada noche, durante el resto de la gira, tuve que buscar un médico que me pusiera las inyecciones antirrábicas: una en cada cachete, una en cada muslo y una en cada brazo. Todas hacían daño. Me hicieron más agujeros que a un puto queso suizo. Pero imagino que era mejor que tener la rabia", relató.

Las consecuencias fueron varias, una de ellas la visita permanente de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales en cada show, esperando aplicarle una multa de 70 euros si se sobrepasaba con algún animal sobre el show.

Entre sus músicos, les gustaba especular con los de la sociedad de animales, inventando qué haría esa noche.

Black Sabbath, de quien es vocalista Ozzy Osbourne, regresa con su tour del adiós el 16 de noviembre a México. 

@soft_reyes