Sociedad sustentable

El fraude de los huevos

Un pesticida de amplio espectro que ataca el sistema nervioso central de los insectos y que la Unión Europea prohibió para ser usado en los suministros de la cadena alimentaria humana, comenzó a emplearse en Bélgica y Holanda para la desinfección de las aves de corral, con la consiguiente contaminación de las mismas. Holanda tiene más de 100 millones de gallinas y produce huevos para varios países europeos, pero sus exportaciones llegan hasta Hong Kong. Más allá de que hasta ahora se han destruido toneladas de huevo en Holanda y otros países, el incidente nos pone frente a varios problemas de sustentabilidad y sus secuelas para las sociedades humanas.

En primer lugar, la producción industrial de comestibles. El porcentaje de alimentos procesados consumidos en el mundo es cada vez mayor: en Estados Unidos llega al 90%. La huerta hogareña o el corral de aves familiar han desaparecido en favor de los grandes supermercados (que han reemplazado la venta de productos naturales de proveedores locales). Ya no se trata del granjero que llevaba sus productos a los vendedores, sino que son grandes empresas, muchas veces de operación transnacional, las que ahora los surten. ¿Qué tiene que ver esto con la sustentabilidad? Que la diversidad de la producción agrícola está desapareciendo y es sustituida por productos uniformados para casi todo el mundo. Y cuando la biodiversidad desaparece, los problemas de sustentabilidad se multiplican.

Lo segundo es la globalización de la distribución de alimentos, con la subsecuente complejidad en los sistemas de transporte, en sí mismo un factor contaminante.

No se trata de volver al medioevo y a una ecología de sistemas cerrados de producción, sino de buscar alternativas que, sin eliminar puestos de trabajo o posibilidades de crecimiento, reduzcan al mínimo o supriman los riesgos de contaminación. Para ello es necesario que académicos, gobiernos y población afectada (productores y consumidores) trabajen para el encuentro de soluciones.

DR. JOSÉ MARÍA INFANTE BONFIGLIO