La caja de pandora

Ser tontos...

Por cuántas experiencias hemos pasado que reflejan la falta de capacidad cerebral para tener una buena vida.

Hoy por hoy que lo material se ha adueñado del concepto, se ha dejado de lado el compartir, la educación, el sentimiento que permite saber que el otro también es humano, que tiene derecho a reflejar estupidez en sus actos.

Se hacen leyes pretendiendo "facilitar" la convivencia, divorcios exprés, relaciones sin compromiso; sin embargo, esto al contrario de reflejar nuestra inteligencia, ha dado por resultado una sociedad en que seis de cada 10 matrimonios terminan separados antes de cumplir dos años de casados.

En aras de encontrar la felicidad, buscamos en otro lo que no hemos sido capaces de crearnos; llenamos nuestros vacíos con objetos "valiosos" y quizás esa sea la causa del materialismo que ha marcado las últimas generaciones.

Los valores universales siguen existiendo, lamentablemente, como algo sublime, el aplicarlos y practicarlos es algo casi extinto.

Se acerca el 14 de febrero, una fecha establecida por los comerciantes para superar la cuesta de enero, en la que lo que menos importa es el verdadero amor, aquel que describe Corintios 13:

"Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

"Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

"Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".

La dinámica diaria, nos ha hecho "pensar" que lo antes escrito es algo imposible; ¿cómo permitir que alguien nos lastime y seguir amándolo? La cuestión es que nadie nos lástima, uno es quien permite que algo le afecte.

El amor es todo lo anterior, es algo tan profundo y brillante que no debiéramos opacar con cosas materiales; finalmente, si para reflejar nuestros sentimientos debemos envolverlos en celofán, el contenido puede ser solo un disfraz.