La caja de pandora

Éramos muchos… y parió la abuela

Aunado al clima de inseguridad que vivimos, ahora con las nuevas reformas en materia hacendaria, el cargar dinero en efectivo se convertirá en una constante en nuestras vidas, claro eso para quien tiene un trabajo y la posibilidad de hacerlo.

Todavía el año pasado las tarjetas de crédito nos ayudaban a sobrellevar los gastos cotidianos, pero ahora los pagos que las personas físicas efectúen a sus tarjetas de crédito se asumirán como ingresos que el contribuyente deberá declarar por lo que, en su caso, pagará el impuesto correspondiente, de acuerdo con la reforma al título IV en la nueva Ley de Impuesto Sobre la Renta (L-ISR).

Esto, a pesar de que usted lo deba. La cuestión es, si se gasta 10 pesos, a meses sin o con intereses, el fisco lo tomará como un ingreso y, a final del año, se deberá pagar el impuesto correspondiente.

Es inaudito que los señores que asintieron a favor de la reforma, no hayan considerado el gran daño económico que causarán tanto a los ciudadanos como a las instituciones bancarias.

Los mexicanos teníamos relativamente poco con la cultura del ahorro y quienes guardaban su dinero para ordenar sus gastos por medio de un plástico que se pagaba a fin de mes, ahora tendrán que pagar impuestos por ello.

Los legisladores, tras estas determinaciones, nos han hecho volver sobre nuestros pasos; ahora, si no se quieren pagar impuestos, lo ideal es comprar en efectivo, lo cual, además de convertirnos en un blanco de la delincuencia, nos obliga a tratar por este medio burlar a Hacienda.

Las tarjetas de crédito serán una verdadera arma secreta (bueno, ya ni tanto) porque permitirán a las autoridades cruzar información para ver si existe alguna discrepancia con los ingresos que declare el contribuyente. En caso de que existiera será receptor de un crédito fiscal, que en realidad significa que le deberá al Servicio de Administración Tributaria

Si suele prestar la línea de crédito de su tarjeta bancaria y departamental a familiares o amigos ¡tenga cuidado! porque, a partir de ya, cada pago destinado a su plástico será contabilizado por Hacienda.

Incluso si tiene extensiones de su tarjeta de crédito distribuidas y su estado de cuenta no distingue entre los gastos efectuados a través de dichas tarjetas, usted, como titular, será el responsable para el fisco.

El Artículo 91 de la nueva L-ISR subraya que "las personas físicas podrán ser sujetas al procedimiento de discrepancia fiscal, cuando se compruebe que el monto de las erogaciones en un año calendario sea superior a los ingresos declarados por el contribuyente, o bien a los que le hubiere correspondido declarar.