La caja de pandora

870 millones a la basura

¿De qué manera un Estado legitima su Poder? Si bien es cierto en la actualidad y desde hace mucho tiempo se realiza a través del asedio y Poder que ejerce, sin dejar a un lado la propia garantía de justificar su actuar, lo cual acentúa ciertos tintes de democracia.

Ahora bien con dicha reflexión ¿ qué puede justificar o cuál explicación razonable pueden dar para gastar 870 millones de pesos únicamente en la modificación de micas de las credenciales de elector por el brillante cambio de denominación del Instituto Federal Electoral a Instituto Nacional Electoral?

Si tomamos en cuenta el traslado integral que conlleva el propio Instituto; muy riesgosa y poco factible resulta esta decisión.

En 2015 se llevará acabo proceso electoral y considerando que existen 87 millones de credenciales de elector vigentes ¡la inversión además de absurda es muy costosa! ¿Para qué montar un espectáculo tan caro en cambios de nombres?

Tardamos más de 20 años en crear en un Instituto Federal Electoral, que cambió de nombre y de forma de operar, quizás para bien, tal vez el ahorro planteado se logre pues este es el argumento del cambio, luego entonces no entiendo ese dispendio desmedido por el cambio de las micas y eso si logran actualizar el padrón para antes de las elecciones de 2015.

Sería mucho más provechoso cambiar de actitudes, acciones para bien de nuestro tan lastimado país, pero si esto no es posible por lo menos y para no ir tan lejos por qué no respetar la vigencia de las credenciales, la Reforma Electoral de 2007 preve una validez de 10 años lo cual significa que hay 87 millones de micas que pueden ser utilizadas hasta el 2017 y así al cumplir con una ley ya establecida se evita tan costoso y presuroso acontecimiento.

El fin del IFE llega, y la verdad prefiero ver el montaje del Decamerón de Bocaccio, no sé si por aquello del cuento o la novela, tan marcada diferencia en cuanto a la elegancia, sin embargo, sumamente parecida nuestra realidad que aunque haya erradicado con la peste, apesta!