La caja de pandora

Sin manera de defendernos

Es una verdadera desgracia que las leyes en México estén hechas de tal manera que nos dejan indefensos ante los criminales. Constitucionalmente estamos impedidos para portar armas, es más, para tener una en casa.

Si usted es presa del crimen y le asaltan, no le queda más que entregar sus pertenencias, porque en dado caso que usted portara un arma y disparará está cometiendo un delito, ya que no cuenta con una licencia que le tiene que extender la Defensa Nacional para que usted se pueda proteger.

Ahora bien, si usted quiere legalmente tener un arma, además de los inumerables requisitos y las múltiples formas que tiene que llenar, en caso dado de que se lo autoricen, no la puede sacar de su domicilio.

Solamente quien ha tenido un entrenamiento previo para utilización de armas de fuego y quienes pertenecen a las diferentes policías o al ejército están autorizados para portar un arma en la vía pública.

Parece pesadilla, pero es la realidad, en México, los delincuentes cuentan con el respaldo y la protección absoluta de la "autoridad" para despojarnos de nuestros bienes, violentar nuestra integridad y entrar a nuestros hogares sin perjuicio alguno.

El gran argumento de las diferentes policías para que uno no pueda tener un instrumento que lo salve de perder sus bienes e inclusive la vida, es que para eso" están ellos".

Aclarar que ni la policía federal, ni la estatal y mucho menos la municipal acuden cuando uno los necesita, sería repetir una frase que por su uso, es tan desgastada que con el principio de la misma ya se sabe la terminación.

Lo coherente y congruente sería que, como en cualquier país civilizado uno pudiera defender su integridad, pero con nuestras "leyes", los únicos que tienen protección absoluta son quienes desintegran tu estabilidad.

Cuando eres presa de un secuestro, de sufrir la pérdida de un familiar porque lo asesinaron por obtener algo económico o de asalto, además de la marca permanente que te dejan en el alma y de los bienes materiales que te quitan, se llevan por completo tu paz.

Es un caos, la credibilidad en nuestras autoridades decrece día con día y el resentimiento se fortalece. No se darán cuenta que los ingredientes para un movimiento armado están a punto de estallar.

Sería bueno que conocieran algo de historia, porque se han confiado ya muchos años en el dicho de que al pueblo pan y circo; lamentablemente no saben que esto solamente funciona cuando el pueblo no tiene miedo.

La tensión, coraje, resentimiento, impotencia y desesperanza, combinadas con la pobreza y la falta de preparación, son parte de la realidad.