La caja de pandora

Nada se hace

Hace algunos años hablar de escasez de agua era algo que solo hacían guionistas de películas futuristas y catastróficas.

Hoy por hoy esto es una terrorífica realidad. La Comisión Nacional del Agua anunció que el suministro del vital líquido será racionado y que las diferentes entidades federativas deberán hacer lo propio con los municipios que las conforman.

La medida suena razonable; sin embargo, solamente es un paliativo hacia una grave enfermedad en la que está sumida nuestra nación.

Es inaudito que más de 90 por ciento de las plantas de tratamiento de aguas residuales estén paradas o tengan un mal funcionamiento.

Las cosas en el Estado de México están peor y para muestra el Lerma. El río más importante del país es el desagüe del corredor industrial que lleva su nombre, los negocios millonarios que hacen los directores de Reciclagua con los gerentes de las empresas para unirse al conector principal, sin tener que cumplir con la norma, han inutilizado el proceso de saneamiento que lleva la paraestatal.

Pero la verdad es que a nadie le importa y las consecuencias de que las plantas de tratamiento de aguas residuales, solamente sirvan para fines publicitarios nos va a pesar... y mucho.

Desafortunadamente, las autoridades están conscientes de esta situación, pero también de que necesitarían dejar de lado las prebendas para que las cosas cambiaran.

Aquí, en el estado, más de 93.8 por ciento de las plantas tratadoras no sirven, ya sea porque el afluente sobrepase su capacidad o porque no se les da mantenimiento y mientras la Secretaría Agua y Obras Públicas culpa a los municipios, los municipios a la CONAGUA y ésta al estado, sigue contaminada 83.7 por ciento de agua con la que contamos los mexiquenses y va en aumento.