La caja de pandora

¿Y la garantía?

Es bueno ver la aparente coordinación que exististe entre el gobierno federal y el estatal.

El día de ayer en la presentación-explicación del proyecto del nuevo aeropuerto que se encontrará en la zona oriente del Valle de México, participaron Claudia Ruiz Massieu y Juan José Guerra Abud, secretarios de Turismo y de Medio Ambiente y Recursos Naturales federales, respectivamente; David Korenfeld Federman, director general de la Conagua; Gerardo Ruiz Esparza, titular de la SCT y el gobernador Eruviel Ávila Villegas.

Todo se percibe bien: una inversión extraordinaria, pistas, más de 10 millones de pasajeros anualmente que calculan dejarán una derrama de 3 mil 200 millones de dólares, según explicaron los funcionarios. Una verdadera maravilla, algo que el país necesita y beneficiará "en todo" a la entidad que vio nacer al presidente Enrique Peña Nieto.

"Pero, las dudas son muchas", dijo el diputado perredista Higinio Martínez, ¿Qué pasará con el desarrollo urbano de esa zona? De por sí ya los asentamientos irregulares son un verdadero problema que nadie ha querido controlar, que han creado caos en los servicios públicos, las inundaciones, los embotellamientos y las manifestaciones que organizan es la pesadilla vuelta realidad de los vecinos de la zona oriente.

A esta problemática, realidad cotidiana de más de 6 millones, se le sumarán, si no hay un verdadero control por parte de las autoridades, los mexicanos que al buscar oportunidades de enriquecimiento tratarán de asentarse en el estado.

Sumado a eso, está el que el proyecto que hoy está en manos del actual gabinete nacional, no tendrá culpables el día que se termine, ya que como dijo Ávila Villegas, ni él, ni Peña Nieto, estarán en funciones cuando la obra concluya.

En cualquier otro país, si las obras estuvieran mal, los culpables pagarían por la corrupción ejercida en funciones; sin embargo, en México no es así. Para muestra tenemos casos recientes como la Línea 12 del Metro en el DF. que le ha ocasionado tantos dolores de cabeza a los habitantes o la pista dos del Aeropuerto Internacional "Benito Juárez" que de continuo presenta hundimientos y fallas.

Ambas obras, en su momento fueron presumidas, anunciadas y hasta logros de las administraciones Marcelo Ebrard y de Vicente Fox, pero hoy son un problema que costará millones reparar.

Como hemos, no hay culpables, no hay a quién juzgar ni quién pague; siempre es el pueblo el que debe pagar por los platos rotos.

Esas malas experiencias y muchas otras que son interminables, nos demuestran que nada pasará si el nuevo aeropuerto termina por ser un fracaso multimillonario, asentado sobre el lago de Texcoco, que además acabará con la poca fauna y flora que queda.