La caja de pandora

Al amparo de la ley... desgraciadamente

Ahora que hemos visto las comparecencias de los secretarios de la General de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Social, han salido a flote temas como OHL, pobreza extrema y cifras alarmantes de delitos en nuestro estado.

Si bien es cierto que las secretarías antes mencionadas son las responsables en trabajar para que estos temas no fueran un foco rojo, para esto se requiere necesariamente la participación de los gobiernos municipales.

Pongamos el ejemplo del fraude de OHL, a quien en su momento la Secretaría de Comunicaciones le extendió permisos de cobro alzado hasta 2054, pero si los municipios por los que pasa esta vialidad se hubieran opuesto, la concesión no se hubiera dado o, por lo menos, no legalmente.

Lo mismo pasa con los demás programas, si los municipios no pasan sus listas de grupos vulnerables no se pueden entregar los apoyos y si las policías municipales operan en precarias condiciones el crimen organizado siempre encontrará un nicho de corrupción y así cualquier programa gubernamental.

La cosa aquí es que jamás se llama a los presidentes municipales a comparecer porque la Ley los ampara, quien los "audita" es el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (Osfem) que, como hemos visto, en realidad no hace nada.

Si los alcaldes no trabajan, no se meten en lo que pasa en sus municipios o se endeudan, pues ya obtendrán fuero siendo diputados y no pasa nada.

Pero a menos que operes en contra de los intereses del primer mandatario estatal, allí sí, seas presidente municipal, diputado electo, secretario o un simple transeúnte, la cosa se pondrá color de hormiga.

La cuestión aquí es, ¿hasta cuándo seguiremos los mexiquenses permitiendo que de todos no se haga uno y todos se hagan uno para seguir estafándonos impunemente? ¿Qué si los secretarios no responden a los cuestionamientos con realidades sino con cifras maquilladas? ¿Quién o qué autoridad en verdad los sanciona?

¡Ni las grabaciones de OHL, ni las cifras del INEGI ni nada sirve para que en verdad las cosas cambien! Y la lógica dicta que todos reciben un beneficio de lo que está mal, menos los que somos de a pie, como nos dicen, el pueblo.

¿Quién pagará por el Circuito Bicentenario?, a quienes asaltan en las calles o los que no tiene que comer hoy, no ocupan una curul, ni un asunto en gabinete, mucho menos una silla en la presidencia municipal.