La caja de pandora

Tlatlaya, Ayotzinapa y ahora Tenería

Estos acontecimientos que han acaparado los titulares, crean sentimientos encontrados, se han convertido en una mezcla de inconformidad colectiva y reaccionaria, en donde la sociedad se ha visto atacada por la sociedad.

Los estudiantes, los inconformes con estos casos, se manifiestan, toman casetas, atacan a las instituciones y de paso a empresas como en el caso de Tenería, en que estudiantes secuestraron camiones y pararon las terminales de Toluca, Chalma y Tenancingo.

Afectaron a ciudadanos que no provocaron el conflicto y que sí padecen sus consecuencias, la sociedad en contra de la propia sociedad y todo por la incompetencia de un gobierno que se muestra laxo en causas que afectan a todos e inflexible cuando se trata de proteger sus intereses.

Un gobierno que crea cortinas de humo mediáticas y que nos tiene viviendo en la zozobra constante por no proteger nuestra integridad. Diariamente sufrimos la inseguridad que trastoca a nuestros seres queridos y a nosotros mismos, no sabemos si al salir al trabajo, seremos asaltados, secuestrados o estafados, el caos y las malas noticias son permanentes.

El dólar se cotiza por arriba de los 14 pesos, la gasolina no para de subir y los salarios no mejoran porque los intereses políticos son tantos que no se pueden poner de acuerdo para que los trabajadores ganemos más.

Nuestras autoridades han creado tal desconfianza que estamos inmersos en una apatía general hacia la política, en un descontento latente contra las instituciones y no vemos esperanza de que las cosas mejoren.

Juegan con fuego y, como hay quién los frene, no se han dado cuenta de que tarde que temprano serán presas de sus actos.