La caja de pandora

La FILEM

Esfuerzo significativo de los encargados de la cultura en el Estado de México, el organizar la primera Feria Internacional del Libro. Esperemos que se refleje en la difusión y en el nivel de expositores y escritores participantes.

La entidad es, por población y cercanía al Distrito Federal, la más importante del país y, por lo tanto, ya se merecía una actividad de este calibre.

Esperemos que cumpla con las expectativas, lo cual no será tarea fácil porque las comparaciones existirán y, debe, en algún momento estar a la altura de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, la cual fue creada en 1987 por iniciativa de la Universidad de Guadalajara.

Ésta última, actualmente abarca el mayor mercado mundial de publicaciones en español. Cada año recorren sus pasillos editores, agentes literarios, promotores de lectura, traductores, distribuidores y bibliotecarios, que acuden a realizar intercambios comerciales y profesionales.

La derrama económica que genera ese evento en Jalisco, supera los 300 millones de dólares durante los nueve días puesto que el turismo y los negocios que giran en torno a este ramo se activan. Por lo tanto esperamos que no solo el gobierno de Toluca, la Universidad Autónoma del Estado de México y la Secretaría de Cultura participen, porque la Secretaría de Turismo –que ha brillado por su ausencia– debe ver este evento como un nicho de oportunidad para promover que la capital del estado cuente con una mejor infraestructura para brindar los servicios adecuados para lo que se espera que algún día sea la FILEM.

Para entender de lo que se trata una feria internacional en forma revisemos algunos datos de la FIL de Guadalajara: se dan cita más de 600 mil personas en un recinto de 34 mil metros cuadrados de área de exposición, con un promedio anual de más de mil novecientas casas editoriales de cuarenta países; el programa contempla casi mil horas de actividades; se realizan 470 presentaciones de libros y más de cien mil jóvenes la visitan cada año.

Cabe mencionar que son casi 28 años de diferencia y de experiencia los que lleva de ventaja la FIL, tiempo considerable para que el gobierno del Estado de México, con sus diferentes áreas, se preparen con la infraestructura urbana y turística suficiente para lograr brindar los servicios necesarios que, esperemos, algún día requiera la recién nacida Feria Internacional del Libro del Estado de México (FILEM).

Ojalá se tomen medidas necesarias a fin de que la FILEM no termine en buenas intenciones.