En Plural

El botón rojo mexicano

Por estos días, mientras a gran parte de la humanidad le están preocupando asuntos como las peligrosas consecuencias del calentamiento global o quién tiene más grande el botón rojo nuclear, si Donald Trump o el norcoreano Kim Jong-un, lastimosamente la gran mayoría de los mexicanos tenemos otras prioridades más, digamos, vitales.

Que en Washington y Pyonyang se hagan bolas. En nuestro país es difícil involucrarse en la información que escape a nuestro día a día, y en ese sentido, este año pinta muy mal por razones de economía doméstica y política, por desgracia siempre ligadas.

Llevamos una semana y la cuesta de enero empieza más empinada de lo habitual: arrastrando la cobija del aumento generalizado de precios el año pasado, de 6,63 por ciento, el más alto en los últimos 16 años, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor.

Específicamente, el de la canasta alimentaria básica creció 9,25% y, además, un incremento mucho más elevado del costo del gas, la gasolina y otros productos hace más oscuro el panorama.

Con la liberalización de los precios de la gasolina en noviembre pasado, y el costo del gas LP 3.2 por ciento más caro (aunque según se nos ha explicado a los neófitos la Secretaría de Hacienda puede fijar la tasa de impuesto que considere necesaria para estabilizar el precio), todos sabemos que eso es la punta de lanza que "tienta" a muchos sectores para aumentar sus respectivos precios de bienes y servicios. No nos explicamos de dónde podría venir esa estabilización.

Según previsiones de expertos, con datos de diciembre de 2017, para este año la inflación general se incrementaría 4.05 por ciento.

Cuando la gente se mantiene más atenta en conseguir el sustento para su familia que en otra cosa, naturalmente comienza a desesperar, a resentirse y pierde la objetividad política.

Este 2018 podría ser definido precisamente por eso. Ya veo a más de un opositor aspirante a la presidencia frotándose las manos mientras mira la posibilidad de que aumente el precio de las tortillas.

¿Cómo podrá el partido en el poder argumentar a favor?

¿Será suficiente para reducir la irritación social el explicar a la gente las variables internacionales y otros argumentos que están en idioma exclusivo de iniciados en Yale?

Insisto: economía y política, siempre están ligadas para el ciudadano de a pie, y hay un alto riesgo de voto de castigo para julio próximo.

Si están esperando un milagro, las autoridades deberían recordar que el Banco de México considera que los precios al consumidor retornarán a la normalidad (inflación de 3% más o menos) ¡hacia finales del último trimestre de 2018!.

En Los Pinos deberían tomar control del "botón rojo" de la economía nacional, antes de que para ellos sea demasiado tarde.