Negocios en Movimiento

Mi primer día

Plutarco, un joven de 22 años, egresado de la carrera de Contador Público, encontró trabajo en una empresa bien establecida y de prestigio, líder en su ramo; le ofrecieron el puesto de asistente de Tesorería, le pagarán un sueldo competitivo y prestaciones superiores a las de la ley; “hoy es su primer día de trabajo”.

Plutarco llegó 15 minutos antes de las 8:00 AM, hora de entrada; se encontraba un poco nervioso, pues nunca había laborado. A los pocos minutos llegó Felicia, la jefa de selección de personal, la cual lo invitó a pasar a una sala.

Después de conversar unos momentos con él, le indicó todos los procesos que llevaría para ser efectiva su adhesión a la empresa, el proceso de inducción a la empresa, el cual le llevaría un día completo tomarlo; posteriormente el de inducción a la seguridad le sumarían dos días más; y después el de inducción al puesto, el cual le llevaría un promedio de dos meses, con la supervisión directa con su jefe inmediato, y que tendría que llevar de manera paralela  ejerciendo las responsabilidades propias del puesto.

Ah, pero faltaba un proceso de inducción más, mismo que nadie toma en cuenta casi nunca, que es el de “adaptación”:  este proceso tiene como finalidad el que Plutarco se vaya integrando poco a poco al grupo y, encontrando un lugar en él, le llevará por lo menos  seis meses.

Después de que Felicia le dio todos los detalles, al fin Plutarco se sentó en su oficina, y reflexionó profundamente sobre su futuro. Ahí iniciaría una etapa de su vida tan poderosa y tan larga que duraría un promedio de 40 años trabajando. ¿Qué tantas cosas pasarán durante este tiempo?

“Primero tendré que ser disciplinado en mis labores, en mi comportamiento con los demás, ser responsable siempre, leal, ser buen compañero, trabajar en equipo; quiero ascender en la organización, ganar más dinero, me casaré, tendré hijos muy probablemente, me capacitarán y me mantendré actualizado, deseo desarrollar gente, compartir mis experiencias y conocimientos, haré amigos, viajaré, disfrutaré del trabajo y de la vida.

“Habrá muchos logros, aunque sé que también fracasos, aprenderé de ellos, de seguro habrá momentos difíciles, pero también gratos, espero superarlos con firmeza y convicción. Mis hijos crecerán, irán a la escuela, ¡se volverá a repetir mi historia! Cuidaré de mi salud y seguridad...”

 “¡Hey, Plutarco, despierta! Hoy es tu primer día de trabajo. ¡Vamos a trabajar!”