Negocios en Movimiento

El pegamento de la sociedad

Desde que el hombre comenzó a actuar como tal, en los tiempos primitivos, aun estando solo, comenzó teniendo una herramienta muy poderosa para poder plantearse lo que necesitaba y quería obtener, y este instrumento no era de ningún modo una arco y una flecha, o un cuchillo, o una hacha, o un montón de piedras, o una honda.

Era más que es eso, que él mismo inventó para poder alimentarse, vestirse, contar con un hogar, y ante todo “sobrevivir” ante las inclemencias del tiempo, y los ataques de los animales y la fauna que era mucho más agresiva que hoy en día, esa herramienta era “el pegamento que lo unía a su propia existencia”, y que lo iba adherido a su mente y psicología misma de proveerse de cosas, este es “el contrato”.

Leyeron correctamente, el “contrato psicológico” que él tenía que hacer consigo mismo para cumplir con toda la dinámica de su existencia, para conseguir todo lo que se propusiese; de no tener un contrato con él mismo, no se alimentaría, ni podría guarecerse, simplemente moriría, no tenía otra opción, había que comprometerse y obligarse aunque sea ¡consigno mismo!

Si somos críticos desde esos tiempos prehistóricos nace el “contrato”, que posteriormente al integrarse las personas nacieron las sociedades; el contrato va reconfigurándose, a ser una especie de “pegamento social”, porque realmente los une ese adhesivo cultural del compromiso, de cumplir con algo, aunque hayan sido solo verbales, como hasta hoy se siguen haciendo en las comunidades rurales; la palabra es la que cuenta, más que un escrito.

¿Cómo se define a un contrato? Es aquel documento de preferencia escrito, en donde se reconocen de primera instancia a las partes que lo están celebrando, posteriormente se describen a detalle las cláusulas que indican minuciosamente a qué se compromete cada una ellas, incluyendo la duración del mismo, todo siempre basado en las leyes competentes del trato establecido, y finalmente se firma por los involucrados, incluyendo a los testigos, indicando la fecha del acto, para cerrar el trato.

Hoy en día “no debe existir” ningún acuerdo, negocio o  relación formal, ya sea de índole laboral, comercial, de renta de inmueble, de autos, de computadoras o equipo, de compra y venta de cualquier bien, de prestación de servicios, o de cualquier transacción que pueda existir entre personas y/o sociedades constituidas empresariales o sin fines de lucro, si no se tiene “un contrato establecido”. Es un “pegamento oral y escrito”.