Negocios en Movimiento

La manecillas del reloj

Las manecillas del reloj, siempre se están moviendo hacia adelante sin freno click, click, pero todos nosotros tenemos un reloj interno diferente, sin duda.

Hay aquellos que ese click se les hace eterno, y el tiempo lo perciben como si nunca se fuese a terminar; por lo general son las personas que no tienen mucho que hacer, y se les ocurre realizar actividades como: pertenecer a un club de lectura, ir al cine, ver las telenovelas, viajar o tomar el café con los amigos todas las tardes, para hablar de todo y de nada a la vez. 

¡Bueno! Creo que estas rutinas podrían ser muy válidas para los jubilados que ya trabajaron toda su vida y se han ganado un merecido descanso y les toca ¡Disfrutar justamente! Pero para los jóvenes y maduros que todavía están en edad  productiva, y que se encuentran en este esquema de las “manecillas lentas” sería una muy mala manera de aprovechar su tiempo, y hasta dan un mal ejemplo hacia los demás, de tanta ociosidad e improductividad.

Por lo contrario, hay personas que sus “manecillas del reloj” caminan más rápido, tienen ocupado cada segundo que pasa, son obsesionados por el trabajo y la actividad constante, hacen deporte, son los primeros que llegan a la oficina y en consecuencia también los últimos en salir, y después van a otros compromisos de trabajo y sociales y tienen más de un empleo. 

Todas estas actividades se extienden incluso al fin de semana, ¡No descansan! Y no tienen vida ni para ellos ni para su familia, hasta que sufren alguna enfermedad o accidente que los obliga a pensar en sí mismos, son individuos que desearían mover cada hora las manecillas hacia atrás, para que les rinda más el tiempo. 

¡Bien! Desde que se inventó el cómo medir el tiempo estamos luchando contra él, ya sea para obtener el mejor rendimiento del mismo o para desear que no se termine por que no nos alcanza el día, o incluso para ver solo como pasa sin vivirlo y aprovecharlo aunque sea un desperdicio.

Solo les digo que cada uno de nosotros tenemos nuestras propias aspiraciones y ganas de hacer las cosas de una u otra manera, de soñar  y llevar las acciones necesarias para lograr lo que deseamos en la vida, en cualquier sentido tenemos nuestro propio reloj y lo único que hay que tener en cuenta es que nadie conocemos cuándo se detendrá definitivamente.

Por ello, hay que disfrutar y aprovechar cada click de esas “manecillas” que van dejando atrás el pasado.

¡Deténganlo, porque se nos va!