Negocios en Movimiento

Y... ¿la historia original?

Estaba aquel joven sentado en su escritorio, con mucho trabajo; de repente le entró una llamada: era un “consultor de caza-talentos”, le ofreció participar en una posición vacante en una empresa internacional, lo cual le emocionó.

De inmediato le envió su currículo vitae, y en los siguientes días y semanas sostuvo un sinnúmero de entrevistas y la aplicación de los diferentes exámenes que evaluarían su perfil personal y profesional.

Al final y compitiendo contra dos candidatos más, la empresa lo seleccionó como el mejor candidato, le ofreció una propuesta económica un poco menor a lo que él actualmente percibía.

Esto ocasionó que rechazara la misma, prefiriendo permanecer en la empresa de capital nacional, y la cual estaba creciendo mucho, confió en ella.

En los siguientes 35 años, aquel joven creció dos niveles más, y finalmente se retiró, satisfecho de haber tenido una vida llena de logros personales y profesionales.

Vayamos al “túnel del tiempo”: misma escena que la anterior, pero el joven... ¡sí aceptó la oportunidad laboral!

En su nuevo empleo estuvo un año, mostró ser muy ágil y eficiente para no solo desarrollar su trabajo, sino participar en otros procesos, como el de comercial.

A los directivos les encantó su nivel profesional, lo seleccionaron como “gente clave” y de inmediato le invirtieron en reforzar su nivel académico.

Lo enviaron a una de las mejores universidades a “estudiar un doctorado” parte en línea y parte presencial”.

Implementó sus nuevos conocimientos en mejoras sustanciales para no solo una empresa, sino para las 60 compañías que son parte del grupo. Se ganó la confianza de los directivos.

A los dos años, lo ascendieron a una gerencia corporativa; tres años después, ya era un director de área, y cinco años más tarde era el director general de una de las divisiones más fructíferas del grupo.

Su compensación era de las más altas en su empresa, pudo educar a sus hijos en las mejores universidades del mundo.

Siguió escalando posiciones, hasta llegar a ser accionista de la compañía; estudió dos especialidades más, lo que le valió mantenerse siempre vigente, y hoy 35 años después se retira muy satisfecho por lo que logró en su vida.

Aceptó una nueva oferta laboral, en un giro distinto para continuar ejerciendo lo que a él tanto le gusta y satisface: ¡aplicar sus talentos natos!

¿Cuál de estas historias aquí expuestas desearíamos que fuese la real?