Negocios en Movimiento

El duende “Brucie”

Se encontraba Don Próspero en compañía de su familia, disfrutando de los bellos momentos que los tiempos navideños ofrecen a muchas personas en el mundo; todos se encontraban en la sala conversando y escuchando una deliciosa música, propia de la época, para más tarde degustar una exquisita comida.

De improviso, Don Próspero sintió algo en su hombro, llevó su mano a él, pero continuaba sintiendo algo, como si fuese alguien que estuviese ahí sentado en la parte alta de su brazo. Cuando todos platicaban y estaban muy entretenidos con la plática, escuchó un tenue murmullo cerca de su oído. “Pss…psss... hey Próspero, soy yo tu duende, me llamo Brucie”.

Próspero se sobresaltó pero nadie se percató; “tranquilo, solo escúchame: ¿Cómo está tu personal? Espero que esté feliz de trabajar en tu empresa, y que estén todos disfrutando al igual que tú de estos tiempos con su familia. ¿Cómo va la visión de negocio? Recuerdas, ¿qué te sugerí que la hicieras? Bueno… Estoy seguro que vas bien pues estás sonriente. Oye. Y… ¿los indicadores financieros que te enseñé a calcular en uno de estos artículos, ya tienes los resultados?, ¿sabes entonces cómo estás en materia de tus finanzas? No, no te angusties ahora, vi que te pusiste serio. Sigue sonriendo, disimula un poco, ¿si?, Nadie me puede ver. ¡Ah! ya sé, son esas deudas que te traen preocupado. Lo imaginé… ¿pudiste innovar tu imagen? Entiendo, esa tos me lo dice todo… Pero podrá ser el año próximo, al fin que ya está cerca. ¿Y, los presupuestos los terminaste?” Se tomó un sorbo grande de vino, ciñendo los ojos. “¡Mal! Entonces comenzaras a la deriva el año. Perdón por la pregunta, ¿los incrementos a los salarios de tu personal, fueron superiores a la inflación? Cálmate, no estornudes tan fuerte. Me caigo, creo que te hice enojar, pues puedo leer en tu mente que no les diste nada este año. ¿Cambiaste el equipo de cómputo obsoleto que adquiriste hace 10 años?” Próspero le respondió en voz muy baja: “sí, una parte. “Ah. Pero ¡ya cállate!” “Felicidades, bueno por lo menos una buena a tu favor, jeje; y entonces, ¿fue exitoso tu negocio este año?” Próspero le dijo a su familia “me duele mucho la cabeza, ¿a qué horas cenamos?” Brucie le dijo: “creo que te incomodé, sigue disfrutando de la noche”.

Lancemos a las nubes nuestros sueños, y esperemos que lluevan hacia nosotros convertidos en realidad, y que esas gotitas, nos llenen de salud, nos contagien de amor y nos hagan sonreír. Felices tiempos.